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De la tierra colorada al mar: la historia de Yuriko Marín, la misionera que navega a bordo de la fragata ARA “Libertad”

La Guardiamarina en Comisión Yuriko Andrea Marín, nacida en Corrientes pero criada en Posadas, cerrará este sábado a bordo del buque escuela el 54° Viaje de Instrucción de la Armada Argentina. Dejó Medicina por la Escuela Naval Militar y hoy proyecta una campaña antártica.

Yuriko Marín ARA Libertad Armada Argentina Posadas Misiones
Foto de Yanina Acosta
Por Yanina Acosta
18 Sep, 2026 a las 15:30 hs
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A bordo de la fragata ARA “Libertad”, la Guardiamarina en Comisión Yuriko Andrea Marín lleva consigo algo más que el uniforme de la Armada Argentina: carga una historia marcada por el espíritu de superación y el deseo de conocer el mundo a través del mar. Este sábado 19 de septiembre, el buque escuela finalizará su 54° Viaje de Instrucción y amarrará en Buenos Aires, y con él concluirá para esta joven misionera una travesía que atravesó el Atlántico durante meses.

Nacida el 20 de diciembre de 2003 en la ciudad de Corrientes, Yuriko vivió allí apenas cuatro meses antes de que su familia regresara a su lugar de origen: Posadas, Misiones. Su infancia y parte de su adolescencia transcurrieron en el tradicional Barrio Rocamora, donde cursó sus estudios primarios en el Instituto San Alberto Magno, ubicado a tan solo tres cuadras de su casa.

Su núcleo familiar está integrado por sus padres y una hermana menor. Su madre, Mirna, es médica psiquiatra, y su padre, Juan, es médico clínico en proceso de especializarse también en psiquiatría. Su hermana, de 21 años, decidió seguir la tradición familiar y estudia Medicina en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI).

En un hogar donde la ciencia de la salud marcaba el ritmo cotidiano, muchos preveían un camino similar para Yuriko. De hecho, tras egresar del liceo, realizó el curso de ingreso a Medicina en UCAMI; sin embargo, pronto comprendió que su verdadera vocación no estaba en un consultorio, sino en el mar. Sin dudarlo, presentó su documentación e ingresó a la Escuela Naval Militar.

El primer acercamiento al mundo militar vino de los relatos de su niñera, cuyo hijo era egresado del Liceo Naval Militar “Almirante Storni”. Aquellas historias de disciplina, orden y camaradería despertaron de inmediato la curiosidad de la joven misionera, fascinada además con la posibilidad de viajar, conocer otras culturas y compartir vivencias con jóvenes de distintos puntos del país. “Conocer otras culturas, otra gente, fue lo que me motivó a seguir la carrera como oficial. Descubrí que podía vivir una experiencia distinta, rodeada de personas con un profundo sentido de pertenencia, compañerismo y lealtad”, explica Yuriko, a quien, al escuchar su nombre por primera vez, resulta casi inevitable que le pregunten sobre su origen.

La respuesta remonta a sus bisabuelos maternos, quienes llegaron al país desde el lejano Japón e insistieron, tiempo antes de que ella naciera, en que llevara ese nombre que significa “pequeño lirio”. La flor, que evoca suavidad y elegancia, contrasta armónicamente con la fortaleza y la determinación de esta joven que surcó durante meses el océano vistiendo el uniforme de la Armada Argentina.

Marín concretó su ingreso al Liceo Naval Militar “Almirante Storni”, donde su interés por la vida naval se fue consolidando año a año. Sin embargo, la chispa definitiva se encendió durante su quinto año de secundaria: la visita de un oficial de la Armada Argentina, que dictó una charla informativa sobre la propuesta formativa de la Escuela Naval Militar (ESNM), le reveló con claridad el horizonte que deseaba seguir.

Curiosamente, durante mucho tiempo creyó que no tenía antecedentes navales en su árbol genealógico. Fue recién tras su ingreso a la Escuela Naval que comenzó a descubrir que la Institución ya estaba presente en la historia familiar: un tío suyo se había retirado como oficial submarinista y, dos años atrás, un primo egresó de la ESNM y actualmente realiza el curso de Aviación Naval. “Recién cuando entré a la Escuela hicimos más contacto y creamos un vínculo mucho más fuerte”, reflexiona.

El ingreso a la Escuela Naval Militar significó encarar un gran desafío personal. La distancia y la separación de sus seres queridos la enfrentaron por primera vez con el desarraigo. No obstante, en la convivencia diaria encontró en sus compañeros de promoción una verdadera segunda familia, reafirmando cada día la certeza de haber elegido el rumbo correcto.

Su pasión por la navegación se selló durante su segundo año de formación a bordo del patrullero ARA “King”. Aquella travesía en las aguas fluviales marcó un antes y un después en su vida. Posteriormente, su adiestramiento continuó en el transporte rápido ARA “Canal Beagle” y en las lanchas de instrucción de cadetes, desplegando navegaciones hasta puertos como Mar del Plata y Rosario. “Me di cuenta de que me apasionaba navegar. Además, sentí que estoy acá no solo para defender a la Patria, sino también para motivar a más gente a que ingrese a la Armada y experimente este sentido de pertenencia”, sostiene.

A la par de la exigencia académica y profesional, integró el equipo representativo de natación de la Escuela Naval Militar, participando en diversas competencias universitarias donde fortaleció la disciplina, la resistencia y el trabajo en equipo.

A bordo del buque escuela fragata ARA “Libertad”, la Guardiamarina en Comisión vive las últimas horas del 54° Viaje de Instrucción, que emprendió teniendo como objetivo principal volcar y profundizar en la práctica los conocimientos teóricos adquiridos, enfrentar las exigencias operativas de la navegación y comprender de manera directa el impacto de las condiciones meteorológicas e hidrometeorológicas sobre la actividad marítima.

De cara al futuro en el Escalafón Naval, proyecta orientar su carrera hacia el área de Comunicaciones y tiene el anhelo de participar, más adelante, de una Campaña Antártica a bordo del rompehielos ARA “Almirante Irízar”.

A miles de millas de su tierra natal, la joven extraña la calidez del hogar, las costumbres de su provincia y la belleza paisajística de Misiones: el contraste de la tierra colorada, el verdor de la vegetación, la imponente Costanera de Posadas y la majestuosidad de las Cataratas del Iguazú; también la cercanía cálida de su pueblo, las charlas espontáneas al cruzarse con un conocido en la calle y los entrañables sabores del litoral como la chipá y el reviro. Sin embargo, sabe que cada milla navegada y cada guardia cumplida reafirman su vocación indeclinable de servir a la Nación.

Foto de Yanina Acosta

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