San Ignacio, Misiones. En el corazón de la provincia, bajo el cielo del pasado 25 de Mayo, el gobernador Hugo Passalacqua desplegó un discurso cargado de fervor patriótico y reivindicaciones locales. La fecha patria, lejos de ser una mera conmemoración, se convirtió en el escenario perfecto para que el mandatario misionero lanzara un mensaje contundente sobre el federalismo, la identidad de un pueblo que se reconoce como vanguardia y un llamado directo al poder central de Buenos Aires.
“Los misioneros fuimos la primer provincia que adhirió a la Revolución de Mayo”, recordó Passalacqua, subrayando la histórica vocación de autonomía y participación de Misiones en los momentos fundacionales de la Patria. Esta afirmación no fue un simple dato histórico, sino el punto de partida para una crítica velada, pero clara, hacia las asimetrías que aún persisten en la Argentina. “Somos un pueblo rebelde, somos un pueblo que quiere que la voz del pueblo se escuche, queremos ser escuchados sobre todo por el puerto de Buenos Aires, que no se comporta bien con nosotros, y hay que decirlo, es una revolución inconclusa”, sentenció, cosechando aplausos de las autoridades e instituciones presentes.
El gobernador trazó un paralelismo entre el espíritu de 1810 y la realidad del país actual, atravesado por “dificultades porque lo está”. En este contexto, evocó la figura de Manuel Belgrano, destacando su sentido de “patria” y de construcción de algo propio, no heredado. La fiesta del 25 de Mayo, la más antigua del país, fue presentada como un símbolo de continuidad y compromiso con ese legado revolucionario, un encuentro anual donde los argentinos “dicen a la patria que están, que van a continuar ese legado”.
La piedra angular de su discurso fue la histórica frase de Juan José Castelli, pronunciada durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810: “El poder está en la gente, no está arriba, el poder está en la gente”. Passalacqua hizo suya esta máxima para reforzar su mensaje sobre la importancia de la unidad y el compromiso colectivo, elementos cruciales para superar los desafíos presentes. Recordó que el mandato de aquella Revolución fue “cambio con unidad, todos juntitos”, un llamado a la cohesión que resonó con fuerza en el contexto actual.
El gobernador no dejó pasar la oportunidad para recalcar el rol de Misiones en el proceso independentista, citando la adhesión de Candelaria a la Revolución en junio de 1810, “ese fue el camino que emprendimos los misioneros”. Y apuntando directamente a las esferas de decisión nacional, elevó un reclamo claro: “Le digo al Poder Central: mírenos con más atención. Necesitamos, para eso creamos la Nación, para que nos cuide y nos haga crecer”.
En un cierre cargado de emoción y reafirmación de su compromiso, Passalacqua se presentó como un “soldadito para pelear por los intereses de Misiones”, un juramento de lealtad a su tierra que culminó con un unánime “¡Que viva la Patria!”. El mensaje es claro: Misiones no se conforma con ser un actor secundario, sino que reclama su lugar protagónico en la construcción de un país más federal y equitativo.

