Publicidad
Mastodon
Misiones Conecta
Comunicate con nosotros WhatsApp 3743 47 2671
Misiones Conecta
Internacionales

Cinco datos que explican por qué la remontada de Lula quedó en la historia de Brasil

El líder del Partido de los Trabajadores se impuso en el balotaje al ultraconservador Flávio Bolsonaro y encadenó una serie de récords: menos abstención, una remontada inédita desde 1985, una campaña digital sin antecedentes en la izquierda brasileña y un caudal de votos superior al de 2022, en un calendario regional que hasta ahora solo registraba triunfos conservadores.

Lula Brasil balotaje Flávio Bolsonaro abstención
Foto de José Schenone
Por José Schenone
26 Oct, 2026 a las 16:00 hs
Escuchar este artículo
Imagen principal

La definición del balotaje brasileño confirmó la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva y habilitó una serie de registros que exceden el resultado circunstancial. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) no solo volvió a imponerse en las urnas: lo hizo en un escenario que las propias proyecciones previas daban por desfavorable, frente al ultraconservador Flávio Bolsonaro. Con ese triunfo, el dirigente sumó su cuarta victoria presidencial, después de 2002, la reelección de 2006 y el regreso de 2022.

El proceso, además, ya tenía un antecedente récord: a sus 80 años, Lula se convirtió en el primer político brasileño en protagonizar una séptima campaña presidencial. Perdió en sus tres primeros intentos, encadenó después una sucesión de victorias y ahora volvió a ganar contra los pronósticos que auguraban su derrota. Estos son los cinco datos que explican la dimensión histórica de la remontada.

1. Caída de la abstención. Entre la primera y la segunda vuelta, la abstención se redujo del 21,15 % al 19,2 %. Se trata del menor nivel registrado desde las elecciones de 2006 y equivale a alrededor de tres millones de ciudadanos que, en su mayoría, salieron a votar por Lula. El dato no es menor: en un país donde el voto es obligatorio, cada punto de abstención administrado por la estructura de campaña se traduce en un desplazamiento real de electores hacia una candidatura.

2. Una remontada inédita. Por primera vez en la historia de Brasil, el candidato que pierde la primera vuelta se impuso en la segunda. Desde que el país recuperó la democracia en 1985 hubo diez elecciones, de las cuales ocho se dirimieron en balotaje (Lula participó en cinco). En ninguno de esos comicios el candidato que había quedado segundo en el primer turno pudo revertir el resultado. El líder del PT rompió esa 'maldición' con el triunfo del domingo, un punto que la oposición había utilizado como argumento de cierre de campaña.

3. La campaña digital. De manera inédita, un candidato de izquierda en Brasil se volcó a una exitosa estrategia de comunicación digital. El artífice fue el diputado André Janones, quien organizó el 'Ejército de Lula' para convocar a millones de simpatizantes que trabajaron a diario y de manera incansable con el objetivo de reforzar la militancia digital: instalaron publicaciones, divulgaron mensajes, etiquetas, fotografías, videos y hasta memes en apoyo al aspirante del PT. La estructura se replicó de forma descentralizada y sostuvo el ritmo de producción de contenidos hasta el cierre del balotaje.

4. Más votos que en 2022. Las elecciones de este año representaron un nuevo regreso triunfal de Lula a la Presidencia, que había dejado en 2010. En la segunda vuelta de 2022 frente a Jair Bolsonaro, el líder de la izquierda latinoamericana ganó con 60,3 millones de votos (50,9 %). Cuatro años más tarde el apoyo es todavía mayor: se impuso con 64,2 millones de votos (51,7 %), lo que implica un crecimiento del respaldo en términos absolutos y relativos.

5. Un freno a la ola conservadora. El proceso brasileño cierra un calendario electoral presidencial en América Latina en el que, hasta ahora, solo se reportaban triunfos de políticos conservadores y aliados de Estados Unidos: en febrero fue Laura Fernández, en Costa Rica; tres meses más tarde le siguieron Keiko Fujimori, en Perú; y, en agosto, se impuso Abelardo de la Espriella, en Colombia. La oleada ya se había intensificado en los últimos años con la llegada al poder de Daniel Noboa (Ecuador), Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile) y Nasry Asfura (Honduras), y antes, con Javier Milei (Argentina) y Nayib Bukele (El Salvador).

Leída en conjunto, la secuencia de datos marca algo más que una elección ajustada: la reconfiguración de un clivaje regional y la vigencia de una figura que, en cuatro décadas de vida pública, atravesó derrotas, gobiernos y un regreso que sus adversarios ya daban por clausurado.

Foto de José Schenone

Más información sobre José Schenone

Te puede interesar


Publicidad