La tarde de hoy en la localidad de Garuhapé se vio marcada por un operativo policial que culminó con la detención de un hombre de 40 años, identificado como Carlos Adrián B., quien fue sorprendido en plena actividad delictiva. El sujeto es acusado de sustraer cables de un aserradero para posteriormente quemarlos en una zona de vegetación cercana al arroyo Portillo, con el fin de extraer el valioso cobre que contienen.
La alerta se activó poco después de las 14:00 horas, cuando Elvio O., propietario del aserradero afectado y de 39 años, se presentó en la Comisaría de Garuhapé para radicar la denuncia. Según su relato, observó a un individuo que ingresaba sin autorización al predio, ubicado sobre calle Yerbal sin número. De allí, el sospechoso habría sustraído aproximadamente 15 metros de cable preensamblado, perteneciente a una línea trifásica del establecimiento.
Ante la gravedad de la denuncia, efectivos de la dependencia policial iniciaron de inmediato las averiguaciones pertinentes. Su rápida intervención dio frutos cuando divisaron una incipiente columna de humo que emanaba de una zona de malezas, en las inmediaciones del arroyo Portillo. Al dirigirse al lugar para investigar la procedencia del humo, los uniformados se encontraron con un hombre cuyas características físicas coincidían con las descritas por el denunciante. La sorpresa mayor llegó al constatar que el individuo se encontraba en el proceso de incinerar tramos de cables, que presentaban una clara semejanza con los denunciados como robados del aserradero.
La rápida actuación de la policía permitió evitar que el sospechoso consumiera por completo la evidencia. Tras confirmar la presunta vinculación de Carlos Adrián B. con el robo, y por disposición del magistrado interviniente en la causa, el hombre fue notificado de su detención. Las actuaciones judiciales correspondientes se encuentran en pleno curso, mientras se aguardan los resultados de las pericias sobre los elementos secuestrados en el lugar, que incluirían restos de los cables y herramientas que podrían haber sido utilizadas para el robo y la extracción del cobre.
Este tipo de prácticas, si bien buscan un rédito económico rápido, revisten un alto grado de peligrosidad. La quema de cables libera gases tóxicos al ambiente, representando un riesgo para la salud de las personas y la fauna local, además de la potencial contaminación de cursos de agua como el arroyo Portillo. El cobre, por su valor en el mercado de metales, se ha convertido lamentablemente en un objetivo recurrente para delincuentes que recurren a métodos cada vez más improvisados y peligrosos.
La policía de Misiones continúa realizando operativos para desarticular estas redes delictivas y prevenir este tipo de ilícitos que afectan tanto el patrimonio de los ciudadanos como el medio ambiente. Se insta a la comunidad a colaborar con información que pueda aportar a la investigación y a denunciar cualquier actividad sospechosa.

