En este sábado 23 de mayo, que conmemora el Día Mundial de las Tortugas, la mirada se posa sobre dos habitantes particulares de la exuberante selva misionera: la Tortuga Herradura (Phrynops williamsi) y la Tortuga Pintada, también conocida como panza negra o tigre de agua (Trachemys dorbigni). Ambas especies comparten un destino incierto, categorizadas como Vulnerables (VU), lo que subraya la fragilidad de sus ecosistemas y la urgencia de acciones de conservación.
La Tortuga Herradura es un especialista de ambientes acuáticos en movimiento. Su hábitat predilecto son los ríos de aguas claras, con corrientes marcadas y lechos rocosos. Es fascinante notar que su presencia en el sistema de áreas protegidas nacionales se restringe, hasta donde sabemos, al ámbito del Parque Nacional Iguazú. Este dato la convierte en una especie de valor ecológico incalculable para nuestra provincia. Sin embargo, muchos interrogantes rodean aún su biología. Los investigadores del Parque, bajo la guía del Biólogo Atilio Guzmán de la Administración de Parques Nacionales (APN), están inmersos en estudios para desentrañar los misterios de sus poblaciones y hábitos, buscando sentar las bases para una protección efectiva.
Por su parte, la Tortuga Pintada encuentra su refugio en humedales caracterizados por una abundante vegetación, cerca de pequeños arroyos que serpentean entre la densa selva. Su adaptabilidad a estos microambientes la hace fundamental para el equilibrio del ecosistema.
El panorama global no es alentador. Actualmente, el planeta alberga más de 360 especies de tortugas, y alarmantemente, más de la mitad de ellas enfrentan serias amenazas. Los principales responsables de este declive son el cambio climático, la progresiva degradación ambiental, la alteración de sus hábitats naturales y el persistente tráfico comercial. Estos factores externos ponen en jaque la supervivencia de estos reptiles ancestrales, que han recorrido la Tierra por millones de años.
Desde el Parque Nacional Iguazú, se reafirma el compromiso con la investigación de estas dos especies. El objetivo primordial es garantizar su continuidad, estudiando sus ciclos de vida, patrones de reproducción y las presiones que enfrentan, para así diseñar e implementar estrategias de manejo y conservación que resulten efectivas. Es un esfuerzo silencioso pero vital que se lleva adelante en el corazón de nuestra selva.
En este día especial, celebramos la existencia de estos animales que, a pesar de su aparente lentitud, juegan un rol crucial en la biodiversidad de nuestra región. La invitación está abierta a la reflexión y a la colaboración. Para quienes deseen aportar información o profundizar sobre las investigaciones en curso, el Biól. Atilio Guzmán del Parque Nacional Iguazú (APN) es el contacto clave. Una vez más, desde Misiones, alzamos la voz por estos simpáticos y valiosos animales.

