Dos conmemoraciones provinciales convergen en una misma jornada para poner en valor el patrimonio cultural y lingüístico de Misiones. El 9 de septiembre fue instituido, en 2022, como el Día Provincial de la Cultura Misionera; y en 2024, como el Día Provincial de la Lengua-Cultura Guaraní Mbya. Ambas efemérides responden a leyes provinciales que buscan resguardar y difundir el acervo que distingue a este territorio, marcado por la herencia de las misiones jesuíticas y por la presencia viva de las comunidades guaraníes.
La Ley VI Nº 296, sancionada en 2022, recuerda cada 9 de septiembre a Juan Yaparí, señalado en la ley como el primer y único grabador de las Misiones Jesuíticas. La obra de Yaparí, señala la legislación, constituye un valioso testimonio de la historia y de la riqueza cultural de Misiones. Al instituir este día, se busca revalorizar las raíces, fortalecer la identidad misionera y promover la preservación y el cuidado del patrimonio histórico, artístico y cultural. La fecha invita a reflexionar sobre el legado de los pueblos que habitaron estos territorios y sobre la importancia de mantener viva la memoria de sus expresiones artísticas.
En tanto, la Ley IV Nº 101, sancionada en 2024, declaró el 9 de septiembre como Día Provincial de la Lengua-Cultura Guaraní Mbya. Entre sus objetivos se encuentra contribuir a la revalorización, preservación y fortalecimiento de la lengua y la cultura del pueblo guaraní mbya, reconocido como parte fundamental de la identidad y del patrimonio cultural de la provincia. La norma también crea el Registro Provincial de Intérpretes y Traductores, un avance concreto en el reconocimiento de los derechos culturales y lingüísticos de las comunidades mbya guaraníes. Este registro podría permitir que la lengua sea utilizada en ámbitos públicos y que sus hablantes accedan a servicios con la asistencia de intérpretes oficiales.
La confluencia de estas dos fechas en el mismo día no parece casual. Tanto la cultura surgida de las misiones como la lengua guaraní mbya representan capas de un mismo sustrato histórico y social. Las leyes sancionadas reflejan el interés institucional por dar respuesta a demandas de reconocimiento y de protección de bienes que a veces se consideran intangibles, pero que tienen una manifestación muy concreta en la vida cotidiana de las comunidades y en los restos materiales de su pasado. La existencia de estas normas apunta a un cambio de actitud hacia la diversidad, que deja de ser solo objeto de estudio para convertirse en componente activo de las políticas públicas.
Celebrar estas fechas implica también preguntarse por el lugar que ocupan la cultura y la lengua en la agenda social. La jornada se presenta como una oportunidad para que organismos, instituciones educativas y organizaciones comunitarias impulsen actividades de divulgación y sensibilización, y para que cada ciudadano reconozca en estos patrimonios una pertenencia común. No se trata de una mirada nostálgica, sino de una construcción permanente de identidad, que va desde el aula hasta el hogar, desde la gestión pública hasta la decisión individual.
Finalmente, la letra de las leyes que instituyeron estas fechas expresa un compromiso que va más allá del calendario: cuidar la cultura misionera es también cuidar a sus portadores. En la figura de Yaparí se reconoce el aporte de los pueblos originarios al arte y en la lengua mbya su pervivencia actual. Esa doble dimensión —histórica y viva— define la riqueza de Misiones y justifica que cada 9 de septiembre sea un día de celebración, pero también de reflexión y de compromiso renovado.

