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Eventos y Cultura • Por Redacción Misiones Conecta • 12 Apr, 2026

Clorindo Testa: El genio que transformó el paisaje argentino y dejó su huella en el corazón de Misiones

A 13 años de su partida, recordamos al arquitecto que hizo del hormigón una forma de arte. Desde la majestuosidad de la Biblioteca Nacional hasta los paradores y comisarías de nuestra provincia, su legado sigue más vivo que nunca.

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El 11 de abril de 2013, la arquitectura argentina perdió a su máximo referente. Clorindo Testa falleció en Capital Federal a los 89 años, dejando tras de sí una estela de edificios que no solo cambiaron la fisonomía de la Ciudad de Buenos Aires, sino que también llegaron a los rincones más profundos del interior del país, con una presencia especialmente fuerte en la provincia de Misiones.

Un destino marcado por el diseño

Nacido en Nápoles el 10 de diciembre de 1923, Clorindo llegó a la Argentina siendo apenas un bebé. Aunque intentó seguir el camino de la Ingeniería Electromecánica, el destino lo llevó a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, de donde egresó en 1948 en una de las primeras promociones.

Desde su mítico estudio en la intersección de las avenidas Santa Fe y Callao, Testa no dejó de crear hasta sus últimos meses. Su estilo, muchas veces asociado al "brutalismo" por el uso expresivo del hormigón visto, siempre tuvo una sensibilidad especial: no buscaba imponerse sobre el entorno, sino dialogar con él.

Las grandes moles: De Buenos Aires al mundo

Para entender la magnitud de Testa, basta con mirar los tres monumentos que definen su carrera en la Capital:

  1. La Biblioteca Nacional: Una estructura que parece "flotar" sobre el terreno de la antigua Residencia Presidencial, protegiendo los libros bajo tierra y ofreciendo vistas panorámicas al río.

  2. El Banco de Londres (hoy Hipotecario): Una pieza de relojería en hormigón que rompió con la arquitectura bancaria tradicional, integrando el espacio público a la institución.

  3. El Centro Cultural Recoleta: Donde demostró su maestría para intervenir edificios históricos, llenándolos de color y modernidad sin perder su esencia.

El sello de Testa en la tierra colorada

Lo que muchos ignoran es que Misiones fue uno de los lienzos favoritos de Clorindo. Su capacidad para adaptar su estilo a las distintas necesidades lo llevó a diseñar una red de edificios públicos que hoy son parte de nuestra identidad cotidiana.

En San Pedro, el parador turístico diseñado por él tuvo una vida camaleónica: fue hospital, hogar para personas en situación de calle, asilo de ancianos y hoy sirve como cuartel de bomberos. Esa versatilidad es el mejor homenaje a su visión de que "un edificio debe adaptarse".

También dejó su impronta en San Ignacio y Aristóbulo del Valle, y diseñó una serie de comisarías que se volvieron icónicas por su funcionalidad y estética en Puerto Rico, Eldorado, Campo Grande y Dos de Mayo.

Lamentablemente, el patrimonio no siempre se cuida como debería. La demolición de la comisaría de Santo Pipó y de los centros de salud en San Antonio y Candelaria representa una pérdida irreparable para la historia arquitectónica de la provincia. Sin embargo, todavía brilla el edificio de salud en Villa Sarita (Posadas), ubicado a pasos del Parque Paraguayo, el cual fue declarado Patrimonio Histórico, Cultural y Arquitectónico de la Provincia.

La filosofía de la "vejez digna"

En 2012, un año antes de morir, Clorindo dejó una reflexión que hoy suena a profecía para quienes gestionan obras públicas. Sostenía que a un edificio no se lo puede juzgar cuando recién se inaugura, sino diez años después.

“No solo porque en 10 años pueden cambiar ciertas concepciones, sino también porque ese lapso da la oportunidad de ver cómo puede envejecer la obra encarada, es decir, si se han tomado todos los recursos para que su vejez sea digna”, afirmaba.

Para Testa, el arquitecto no debía ser un dictador de formas, sino un negociador. Su famosa anécdota sobre el cliente que pedía un baño diminuto ilustra su humildad: él señalaba los inconvenientes, pero luego trabajaba para que, dentro de la necesidad del otro, el resultado fuera lo más eficiente y artístico posible.

Un legado que trasciende

Clorindo Testa no fue solo un arquitecto; fue un artista. Miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes, ganador del Premio Konex de Platino y Doctor Honoris Causa de la UBA, su verdadera recompensa no fueron las medallas, sino la permanencia.

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Escrito por Redacción Misiones Conecta

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