La amenaza de la caza furtiva sigue latente en nuestros montes, pero la acción decidida de nuestras fuerzas de seguridad demuestra que no hay rincón donde estos delincuentes puedan operar con impunidad. En una jornada que arrancaba con tareas de rutina, los hombres de la División Delitos Rurales de Yacutinga, en un impecable operativo preventivo, lograron desbaratar un punto caliente de actividad ilegal en áreas rurales de Colonia Japonesa, muy cerca del límite con San Ignacio.
Cerca de las 11:20 de esta mañana, mientras los uniformados recorrían la zona, dialogaban con los vecinos –siempre fuente valiosa de información para nosotros– y realizaban las verificaciones de rigor en distintos sectores de monte, la astucia y experiencia de los efectivos dieron sus frutos. No se trataba de una inspección cualquiera; el objetivo era claro: detectar y neutralizar cualquier indicio de caza furtiva.
Fue así como, tras un minucioso rastrillaje, hallaron tres trampas de considerable tamaño, conocidas popularmente como “sobrados”, junto a saleros activos. Estos elementos, preparados con una estrategia perversa, están diseñados para atraer a los animales, haciéndoles creer que encuentran un lugar seguro para alimentarse. El resultado final, de no ser por esta intervención, sería trágico para nuestra fauna.
Una vez identificadas las trampas, se procedió a realizar un rastrillaje más extenso por los alrededores. La premisa era clara: si existían estas estructuras, era probable que hubiera indicios de la presencia de los cazadores furtivos. Afortunadamente, y para el alivio de los protectores de la naturaleza, no se registró la presencia de personas involucradas durante el operativo. Esto sugiere que los delincuentes actuaron de forma sigilosa y lograron escapar antes de ser detectados.
La tarea culminó con la inutilización y destrucción inmediata de las trampas en el mismo sitio donde fueron encontradas. Es un golpe importante, pero sabemos que la lucha es constante. Las tareas preventivas continúan, y es fundamental la colaboración de cada uno de nosotros. Denunciar actividades sospechosas, no comprar productos provenientes de la caza ilegal, y educar a las nuevas generaciones sobre la importancia de preservar nuestra biodiversidad son pilares esenciales en esta batalla. La riqueza natural de Misiones es un tesoro que debemos proteger entre todos, y estos operativos son un recordatorio de que hay quienes están dispuestos a dar la cara por ella.

