La madrugada de este viernes se caracterizó por un despliegue de considerable magnitud por parte de los Bomberos de la Policía de Misiones, quienes debieron intervenir en una serie de incendios que afectaron distintos puntos de la provincia. El accionar de las dotaciones se extendió durante toda la noche, combatiendo focos de malezas, la acumulación de residuos y, en un caso, las llamas que consumieron una vivienda. En varios de estos operativos, el trabajo coordinado con los cuarteles de Bomberos Voluntarios fue fundamental para lograr la extinción de los focos.
Uno de los siniestros que requirió mayor esfuerzo se desató en la Reserva Natural Urutaú. Las llamas, voraces, se propagaron rápidamente afectando aproximadamente 20 hectáreas de vegetación. Los efectivos policiales trabajaron mano a mano con los Bomberos Voluntarios de Candelaria en un esfuerzo prolongado que demandó cerca de dos horas para ser completamente sofocado. La protección de este valioso espacio natural fue una prioridad.
La urgencia no cesó en otros sectores. En el barrio Santa Inés, también en jurisdicción de Garupá, otro incendio de gran envergadura arrasó con alrededor de 15 hectáreas de bañados. La magnitud de este foco obligó a los bomberos a emplear más de dos horas y media de trabajo intensivo, con el objetivo primordial de evitar que las llamas alcanzaran áreas pobladas o de mayor valor ecológico.
La acción preventiva y de respuesta se extendió a otros puntos. En la avenida Las Américas y calle Libertad, se logró controlar un foco que afectó una hectárea de malezas. Paralelamente, en el barrio Ñu Porá, se extinguió un incendio de basura, demostrando la diversidad de emergencias a las que debieron hacer frente.
Un evento de especial gravedad ocurrió en la colonia Santo Domingo Savio, área de responsabilidad de San Ignacio. En este caso, los Bomberos de Santo Pipó y los Voluntarios de Gobernador Roca unieron fuerzas para combatir un incendio que devastó unas 20 hectáreas de malezas y pinar. Las primeras investigaciones apuntan a que el origen de este fuego fue producto del accionar humano, un recordatorio recurrente de la fragilidad del entorno ante la imprudencia.
La noche de alertas incluyó también una emergencia habitacional. En Campo Ramón, una vivienda de madera fue consumida por completo por las llamas. Afortunadamente, el propietario, un hombre de 71 años, logró evacuar la propiedad a tiempo y resultó ileso, aunque los daños materiales fueron totales. El origen de este siniestro fue determinado como accidental.
La labor culminó, al menos en esta jornada, con la intervención de otra dotación en Oberá. Allí, los bomberos extinguieron un incendio de montículos de residuos en un terreno baldío, logrando evitar que el fuego se propagara a zonas aledañas.
Ante este panorama, las autoridades de la Policía de Misiones reiteraron enfáticamente el llamado a la comunidad. Se insta a extremar los cuidados para prevenir cualquier tipo de quema y a alertar de inmediato al 911 ante la mínima detección de un foco ígneo. La colaboración ciudadana y la responsabilidad individual son pilares fundamentales, especialmente en jornadas donde las condiciones climáticas favorecen la rápida propagación del fuego.

