Biofábrica Misiones cumple dos décadas de trayectoria como empresa de base biotecnológica dedicada al desarrollo de tecnologías para mejorar la producción agropecuaria y forestal. Desde la multiplicación de plantas in vitro hasta la elaboración de bioinsumos y la validación de tecnologías hortícolas, la institución consolidó un modelo que articula investigación, innovación y transferencia al sector productivo. La inversión estratégica del Gobierno de Misiones para su desarrollo es presentada desde la propia empresa como una política pública de largo plazo, orientada al crecimiento de la producción misionera con conocimiento y tecnología hechos en la provincia.
El recorrido comenzó en 2006, cuando la iniciativa se puso en marcha como un proyecto de vanguardia en biotecnología vegetal, con transferencia de conocimientos desde Cuba y articulación con instituciones científicas. Cuatro años después, en 2010, llegó la certificación internacional ISO 9001 para sus procesos de desarrollo, producción y transferencia tecnológica, un sello que ordenó los procedimientos internos y dio previsibilidad a los viveros, productores y empresas que trabajan con la entidad.
Uno de los pilares centrales fue la multiplicación de plantas in vitro, con producción a escala de plantines de calidad genética y sanitaria para cultivos agrícolas, forestales, ornamentales y medicinales. La lista incluye banano, eucalipto, caña de azúcar y mandioca, entre otras especies que hoy abastecen a productores de distintos puntos del territorio provincial.
En 2011 la empresa sumó el desarrollo de bioinsumos, con soluciones biológicas para la producción agrícola. El caso más conocido es MIHOBA (Misiones Hongos y Bacterias), un biofertilizante elaborado con cepas nativas de Trichoderma asperellum. Desde la institución remarcaron que se trata del único bioinsumo registrado por un Estado provincial ante el SENASA con todas las habilitaciones correspondientes, un dato que consideran clave para posicionar la producción biológica frente a los insumos de síntesis química.
El área de plantas medicinales también ganó peso: se conformó un banco de germoplasma de especies medicinales, se desarrollaron las infusiones TEKOA y, desde 2022, la entidad avanza en tecnologías para la producción de cannabis medicinal destinado a la elaboración de aceite.
La formación y la transferencia tecnológica completan el esquema. Biofábrica impulsó diplomaturas en biotecnología vegetal y bioinsumos agrícolas, con nueve cohortes y 190 diplomados. A ello se suman las biofábricas móviles Phytolab, diseñadas para llevar la tecnología a otros territorios, con experiencias en Buenos Aires, Córdoba y Formosa, entre otras jurisdicciones.
En 2023, junto con el Ministerio del Agro y la Producción, se puso en funcionamiento el Centro Hortícola de San Vicente, con 52 invernaderos destinados a validar tecnologías, producir hortalizas y capacitar a productores. La institución lo describe como un faro de innovación pensado para brindar soluciones concretas a los productores locales.
En materia de horticultura se incorporaron sistemas de fertirriego, semi-hidroponía, hidroponía NFT, captación de agua de lluvia y polinización con abejorros, herramientas orientadas a fortalecer el abastecimiento local y a hacer más eficiente el uso de recursos.
A dos décadas de su creación, Biofábrica Misiones se consolidó como un espacio de desarrollo biotecnológico que busca transformar el conocimiento científico en herramientas concretas para las cadenas productivas. Desde la institución aseguraron que el desafío es continuar acercando tecnologías accesibles y adaptadas a las condiciones de la provincia, con el objetivo de mejorar la productividad, la calidad y la sostenibilidad de la chacra misionera.

