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114 Años Custodiando Nuestros Cielos: La Fuerza Aérea Argentina Celebra un Nuevo Aniversario

Cada 10 de agosto, el país rinde homenaje a los hombres y mujeres que defienden la soberanía aeroespacial nacional. A más de un siglo de la histórica creación de la Escuela de Aviación Militar en 1912, repasamos la evolución, el valor en combate y el compromiso inquebrantable de la Fuerza Aérea con el desarrollo y la integración de la Argentina.

Fuerza Aérea Argentina Día de la Fuerza Aérea Escuela de Aviación Militar Guerra de las Malvinas Jorge Newbery
Foto de Bruno Schenone
Por Bruno Schenone
10 Aug, 2026 a las 12:00 hs
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Hoy, 10 de agosto, la República Argentina celebra el Día de la Fuerza Aérea, una fecha que marca el aniversario de la creación de la Escuela de Aviación Militar (EAM) en 1912. En aquel entonces, mediante un decreto firmado por el presidente Roque Sáenz Peña, el país daba su primer paso formal hacia la conquista del espacio aéreo, estableciendo en El Palomar, provincia de Buenos Aires, el núcleo de lo que décadas más tarde se convertiría en una institución fundamental para la defensa y la soberanía de la Nación.

Aquel hito fundacional no fue producto de la casualidad, sino el resultado del empuje de visionarios y pioneros de la aviación, como Jorge Newbery y el Aero Club Argentino, quienes cedieron de forma gratuita su parque aerostático, sus aviones y sus instructores para comenzar a formar a los primeros aviadores militares del país. En esos primeros años, volar era una verdadera hazaña que requería tanto de conocimientos técnicos como de un coraje desmedido. Los aviones estaban construidos con tela y madera, y los instrumentos de navegación eran apenas incipientes, lo que convertía a cada vuelo en una prueba de audacia.

Durante sus primeras tres décadas de existencia, la aviación militar funcionó bajo la órbita del Ejército Argentino y, en menor medida, de la Armada. Sin embargo, el vertiginoso avance tecnológico y las lecciones que dejaba la Segunda Guerra Mundial en el mundo entero dejaron en claro que el dominio del aire requería una doctrina, una logística y un mando propios.

Fue así como el 4 de enero de 1945 se creó la Secretaría de Aeronáutica, marcando el nacimiento de la Fuerza Aérea Argentina (FAA) como una fuerza armada independiente, en igualdad de condiciones con el Ejército y la Armada. Esta independencia permitió un rápido crecimiento institucional y material. Argentina comenzó a adquirir aeronaves de combate modernas e incluso impulsó el desarrollo de la industria aeronáutica nacional en la provincia de Córdoba, logrando diseñar y fabricar aviones a reacción, como el célebre Pulqui, que posicionaron al país en la vanguardia tecnológica de la región durante mediados del siglo XX.

La historia de la Fuerza Aérea Argentina tiene su capítulo más glorioso y doloroso en 1982, durante la Guerra de las Malvinas. El 1 de mayo de ese año, la institución tuvo su "Bautismo de Fuego", entrando en combate real por primera vez en su historia.

Durante el conflicto, los pilotos argentinos demostraron un nivel de destreza, valentía y táctica que despertó el asombro del mundo entero, e incluso el reconocimiento del propio adversario británico. Volando al ras de las olas para evitar los radares enemigos, en misiones de extremo riesgo con aviones que en muchos casos no habían sido diseñados para el ataque naval —como los A-4B/C Skyhawk, los Mirage, los Dagger y los aviones de ataque ligero Pucará de fabricación nacional—, la Fuerza Aérea infligió severos daños a una de las flotas navales más modernas y poderosas de la época.

Este heroísmo, sin embargo, tuvo un costo inmenso. Durante la contienda, 55 integrantes de la Fuerza Aérea Argentina (36 oficiales, 14 suboficiales y 5 soldados) ofrendaron su vida en defensa de la soberanía nacional. Su legado es recordado permanentemente y constituye el pilar moral e inspiracional de las nuevas generaciones de aviadores.

Lejos de los escenarios bélicos, la Fuerza Aérea cumple en tiempos de paz un rol silencioso pero vital para el funcionamiento del país. Uno de los mayores ejemplos de esto es el trabajo de Líneas Aéreas del Estado (LADE), un organismo de fomento que desde hace décadas conecta las localidades más aisladas y remotas de la Patagonia, garantizando el transporte de pasajeros y carga allí donde las aerolíneas comerciales no llegan por falta de rentabilidad.

A esto se suma la proeza logística que la institución despliega cada año en la Antártida Argentina. Desde la fundación de la Base Marambio en 1969 —cuya pista de tierra permafrost fue construida a pico y pala por la Patrulla Soberanía—, los emblemáticos aviones de transporte C-130 Hércules mantienen un puente aéreo ininterrumpido con el continente blanco. Estos vuelos permiten el reabastecimiento de las bases científicas, el recambio de personal y, cuando la situación lo requiere, complejas evacuaciones aeromédicas en medio de las condiciones climáticas más hostiles del planeta.

A 114 años de su génesis, la Fuerza Aérea Argentina enfrenta hoy los desafíos del siglo XXI. La vigilancia y el control del espacio aéreo mediante el Sistema Nacional de Vigilancia y Control Aeroespacial (SINVICA), la modernización de sus flotas de combate y transporte, y la participación en misiones de paz de las Naciones Unidas, así como la asistencia ante desastres naturales y catástrofes forestales, demuestran que la vocación de servicio de la institución sigue intacta.

El Día de la Fuerza Aérea no es solo una fecha para mirar los aviones cruzar el cielo, sino un momento para reflexionar sobre el esfuerzo de miles de argentinos que, con los pies en la tierra o a miles de metros de altura, continúan escribiendo la historia de una Nación que se niega a renunciar a sus alas.

Foto de Bruno Schenone

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