La preparación para la maternidad suele asociarse a ejercicios de respiración y a la famosa valija que hay que tener lista antes de la fecha probable de parto. Sin embargo, hay un aspecto que durante años quedó relegado y que hoy gana terreno dentro de los equipos de salud: el trabajo sobre el suelo pélvico. Ese es, precisamente, el eje de la clase especial que se desarrollará en Aristóbulo del Valle el próximo martes 22, a partir de las 9 de la mañana, en el SUM del primer piso.
La actividad forma parte de la Preparación Integral para la Maternidad (PIM) y estará a cargo de la licenciada en Kinesiología Sofía Borges, quien trabajará junto al equipo interdisciplinario que sostiene el programa. Se trata de un encuentro pensado como un espacio de aprendizaje y de autoconocimiento, en el que las participantes podrán comprender cómo funciona esa estructura muscular que sostiene los órganos de la pelvis y que cumple un rol central durante el embarazo, el trabajo de parto y el posparto.
¿Qué es el suelo pélvico y por qué importa tanto? Se trata del conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal por su parte inferior, como una suerte de hamaca que sostiene la vejiga, el útero y el recto. Durante los nueve meses de gestación, ese piso soporta el peso creciente del bebé y del útero, además de los cambios hormonales que modifican la elasticidad de los tejidos. El resultado, muchas veces, son molestias que las embarazadas naturalizan: dolor en la zona lumbar, presión en la pelvis, sensación de pesadez o pequeñas pérdidas de orina al toser, reír o estornudar.
Por eso, la propuesta de esta clase especial contempla varios frentes de trabajo. Entre los objetivos que se abordarán figuran la preparación del cuerpo para el parto, la mejora de molestias y dolores, el trabajo específico de la movilidad de la pelvis, el aprendizaje para gestionar la presión abdominal y la incorporación de ejercicios y masajes prenatales que luego pueden replicarse en casa.
La gestión de la presión abdominal merece un párrafo aparte. Se trata de una habilidad que no siempre se enseña y que tiene impacto directo en la comodidad durante el embarazo, en el momento del pujo y también en la recuperación posterior. Aprender a coordinar la respiración con el movimiento, a identificar cuándo se está ejerciendo presión de manera innecesaria sobre el piso pelviano y a corregir posturas cotidianas son herramientas que, según coinciden los especialistas en kinesiología obstétrica, marcan una diferencia concreta en el bienestar de la persona gestante.
El enfoque del encuentro, según se desprende de la convocatoria, no es solo físico sino también emocional. La consigna es que cada participante pueda conocer su cuerpo, cuidarlo y adquirir recursos para transitar el embarazo y prepararse para el parto con mayor confianza. La instancia grupal, además, suele convertirse en un ámbito donde circulan dudas, miedos y experiencias compartidas, algo que los equipos interdisciplinarios consideran parte esencial del acompañamiento.
La cita está prevista para el martes 22 a las 9 horas, en el SUM del primer piso, con la coordinación de la licenciada Sofía Borges y el resto del equipo del PIM. Una oportunidad para poner el cuerpo en el centro de la escena y llegar al momento del nacimiento con más información, más recursos y menos tensiones acumuladas.

