El pasado fin de semana, El Alcázar vibró al compás de las tradiciones en el predio La Tranquera, que albergó la segunda jineteada del año. El evento, más allá de la destreza criolla y la emoción de las montas, sirvió como marco para la elección de la nueva paisana, una figura emblemática que encarna el espíritu de la región.
En esta ocasión, el selecto grupo de jurados estuvo encabezado por la directora de Turismo y Cultura, Griselda Servían. Su presencia no solo aportó un criterio de evaluación experto, sino que también subrayó la importancia cultural y turística que eventos de esta naturaleza revisten para la Municipalidad y para El Alcázar en su conjunto. La gestión de Servían ha puesto un énfasis particular en la revitalización y promoción de las costumbres locales, y esta jineteada se inscribe perfectamente en esa visión.
El ambiente festivo se vio realzado por la participación de las máximas exponentes de la belleza alcazareña. Estuvo presente Samira Rodríguez, la actual reina de El Alcázar, cuya elegancia y carisma son un orgullo para la comunidad. Junto a ella, la segunda princesa, Kiara Christ, demostró una vez más el talento y la gracia que caracterizan a las jóvenes de la tierra colorada. No menos importante fue la presencia de Ambar Aquino, la reina del estudiante, quien representa la energía y el futuro de la juventud local, un segmento cada vez más involucrado en la preservación de las tradiciones.
La segunda jineteada del año en El Alcázar se consolida así como un punto de encuentro para las familias y un espacio donde las nuevas generaciones aprenden y celebran la cultura gauchesca. Las actividades incluyeron, además de las esperadas montas, demostraciones de destrezas criollas y la tradicional doma, que mantuvieron al público al borde de sus asientos. La elección de la paisana, un momento de gran expectativa, culminó con la coronación de la representante electa, quien a partir de ahora portará con orgullo ese título, siendo embajadora de la identidad de El Alcázar.
Este tipo de eventos no solo fortalece el sentido de pertenencia y la identidad cultural de los habitantes de El Alcázar, sino que también proyecta la imagen de un municipio vivo y arraigado a sus costumbres hacia el exterior, atrayendo visitantes y promoviendo el turismo interno. La Municipalidad, a través de la Dirección de Turismo y Cultura, reafirma su compromiso con el apoyo a estas iniciativas que mantienen viva la llama de la tradición y celebran la riqueza de la vida rural.

