La historia que mantuvo en vilo a un sector de la producción rural de San Ignacio llegó a su fin. Efectivos de la División Delitos Rurales de Yacutinga, con una labor incansable y minuciosa, lograron dar con el tercer y último caballo que había sido robado en la zona de Colonia Santo Domingo Savio, cumpliendo así el total esclarecimiento del hurto denunciado días atrás. La noticia generó un suspiro de alivio entre los productores de la región, quienes ven en estos episodios una clara amenaza a su actividad.
El último hallazgo, que se concretó en las últimas horas, cerca de las once de la mañana, fue el de una yegua de pelaje marrón, cuya edad ronda los dos años. El animal se encontraba atada y oculta entre la densa vegetación de la zona, un escondite que, si bien intentaba pasar desapercibido, no pudo evadir la pericia de los investigadores. Desde la Unidad Regional se confirmó que las características del equino coincidían plenamente con las del tercer animal denunciado como sustraído por su propietario, Lorenzo Q., un productor de 64 años que había sufrido la pérdida de sus animales.
Esta recuperación se suma a los importantes procedimientos realizados el día sábado, en la Colonia Carlo Oscar, bajo jurisdicción de Santo Pipó. En aquella oportunidad, los uniformados habían logrado localizar otros dos caballos que también se encontraban ocultos en una zona de monte, a una distancia aproximada de 30 kilómetros del lugar original del robo. La coincidencia en la modalidad y la cercanía geográfica de ambos operativos apuntaban a un mismo modus operandi, y la recuperación total de los animales valida esa hipótesis.
Con la restitución del tercer equino, se puede afirmar que la totalidad de los caballos sustraídos han sido recuperados. Si bien la alegría por el desenlace positivo es palpable, la investigación no se detiene. Las autoridades policiales continúan trabajando con el firme objetivo de dar con los responsables de este hecho delictivo. Se espera que las actuaciones judiciales que se están llevando a cabo permitan identificar y detener a quienes sembraron la preocupación en el campo misionero. Este desenlace marca un punto de inflexión para la seguridad rural en la zona, demostrando la efectividad de la policía provincial ante este tipo de delitos.

