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Raíces: el detrás de escena de las reinas, un trabajo que empieza en marzo y sigue después de la corona

Verónica Lizznienz y Clara Villaverde coordinan a las candidatas de la Fiesta de las Colectividades: protocolo, ceremonial, ensayos de danza, presencia escénica y oratoria. Este año, el tradicional discurso de las aspirantes cambia por completo de formato y la novedad se conocerá recién el sábado a la noche.

Jardín América Raíces Verónica Lizznienz Clara Villaverde Colectividades
Foto de Yanina Acosta
Por Yanina Acosta
07 Oct, 2026 a las 17:30 hs
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Detrás de cada pasada, de cada traje típico y de cada discurso que se escucha sobre el escenario de la Fiesta de las Colectividades hay un trabajo que el público no ve. En Jardín América, las coordinadoras de reinas Verónica Lizznienz y Clara Villaverde son las responsables de acompañar a las candidatas de Raíces desde mucho antes de que la fiesta empiece a latir, y también después de que se apagan las luces y se baja el telón.

“Todo lo que es Raíces tiene un detrás de escena”, coinciden las coordinadoras, que describen una tarea que arranca en marzo y, en rigor, no termina nunca: cuando la nueva soberana ya fue electa, el acompañamiento continúa durante todo el año. “Es uno de los trabajos que más desempeño tienen las coordinadoras de reinas. No solamente están a cargo de lo que son las candidatas, sino que después continúan con las nuevas soberanas que salieron electas”, explican. A esa responsabilidad se suma otra: Lisniuk maneja además todo lo que ocurre en el escenario de la colectividad, un engranaje que se articula con la puesta en escena general del evento.

Consultadas sobre cómo llegan las candidatas de este año —sin nombres, para no anticipar definiciones—, la respuesta es inmediata: están muy preparadas. “La parte cultural, el test cultural, tuvo una muy buena devolución del jurado de manera general. Manejan bien todos sus datos, tanto de colectividad como de cultura general. Están a la altura”, añadio Lizznienz

Ese resultado no es casual. Las aspirantes pasaron por una capacitación específica junto a Laura Viña, a cargo de la formación en protocolo, ceremonial y etiqueta de reina. “Toda esa parte que les enseñaron esa mañana las chicas lo aplicaron en el test cultural y se vio la diferencia: buen manejo de la etiqueta de reina, buen manejo de lo que sería la parte ceremonial. Nos dieron una devolución muy buena de que están preparadas, están a la altura de lo que es este evento”.

El escenario es otro capítulo, y quizás el más exigente. Durante los dos meses de preparación previa, las candidatas ensayaron su pasada, la presentación de sus trajes típicos y sus danzas típicas. “Se interiorizaron mucho en la danza, en buscar que su traje coincida con la danza que bailan, en saber qué es lo que bailan y también en ponerle la expresión a esa danza. Cada danza de cada país tiene una forma, un estilo, una vestimenta y un gesto para bailar”, detalla Villaverde. A eso se suma el trabajo fino sobre la presencia: la sonrisa, la postura, la manera de caminar el escenario.

Pero la formación excede lo estrictamente coreográfico. Las coordinadoras trabajan también el rol de las chicas como representantes de sus colectividades, ese vínculo cotidiano que se construye lejos de las cámaras y los flashes: el contacto con la gente, el acercarse, saludar y conversar con el público en general. “Eso estamos trabajando hace dos meses y vemos buenos resultados. Las diez tienen posibilidades, las nueve tienen posibilidades, y está la donosa que nos representa a todos”, resumen.

El compromiso, dicen, se nota en cada instancia. “Se ve el compromiso de cada una, el interés de cada una y sobre todo el estar presente en cada uno de los eventos y presentaciones que se les planteó, y también en cada uno de los trabajos que les propusimos”, apunta Villaverde. Uno de esos momentos fue la celebración del Día del Niño, donde las candidatas interactuaron con los más chicos. “Fue un evento muy lindo, salió bien, fue muy divertido”, recuerdan. La consigna era clara: que las reinas pudieran acercarse a los niños, jugar con ellos y sostener ese contacto que después se traduce en cercanía con toda la comunidad.

Si algo distingue a la edición de este año es una innovación que se mantuvo bajo reserva y que recién se develará sobre el escenario. Se trata de un cambio profundo en la estructura del discurso de las candidatas. “Más que una innovación, diría mejoras. Cambios en lo que sería la estructura a la que uno está acostumbrado: la parte del discurso se cambió por completo este año, justamente porque hay que mantener y buscar el interés de las personas”, explica Lizznienz. El tradicional discurso estructurado que siempre formó parte de la elección de la Reina de Raíces será reemplazado por otro formato, más ligado a la cotidianidad y a lo que cada una tiene para contar. “Es algo nuevo que van a escuchar el sábado a la noche, cuando ellas hablen. Ahí todos se van a enterar de cómo es el nuevo formato que se aplicó”, anticipa.

La idea surgió en el marco del acompañamiento en oratoria que brindó el locutor Hernán Juárez. “Él nos estuvo acompañando en las clases de oratoria y estuvo ayudando a las chicas. Fue un gran aporte y una nueva idea que surgió de él: estaría bueno saber qué nos quieren contar. Cada una de ellas tiene algo para contarnos y algo interesante”, relata la coordinadora.

El objetivo del cambio es concreto y tiene que ver con la atención del público, que llega de todas las edades y de los más diversos orígenes. “Se busca justamente que la atención esté puesta en los diez discursos, que todos les escuchen a las diez chicas. El trabajo estuvo en pensar cómo hago para que el público —de muchísimas edades diferentes— me preste atención, si no a todos, a la mayoría”, sostiene. Y añade: “Tuvieron ese trabajo de buscar la manera de enganchar con la primera o segunda palabra para que les escuchen el resto del discurso”.

Quienes siguen la fiesta desde hace años saben que el desafío es grande. La primera oradora concentra la atención de todos; después, sostenerla requiere recursos. Por eso la apuesta pasa por romper la monotonía y por contar una historia personal que conecte con el público. “Pasar de un discurso estructurado a la cotidianidad, a que nos cuenten algo”, resumen. Las coordinadoras están convencidas de que el resultado será positivo y de que el formato renovado puede marcar un punto de quiebre en una fiesta que ya lleva 34 ediciones sumando colectividades, danzas y platos típicos a su identidad.

Mientras tanto, la cuenta regresiva avanza. Las candidatas ultiman detalles de vestuario, repasan sus danzas y ajustan la puesta en escena. Del otro lado, las coordinadoras terminan de cerrar el operativo que sostiene todo: las pasadas, los tiempos, el protocolo y ese momento central de la noche en que las reinas toman la palabra. “Las dejo que van a seguir trabajando”, se despiden, entre risas, conscientes de que todavía queda trabajo por delante. La respuesta del público llegará el sábado, cuando Raíces vuelva a mostrar su cara más visible y también todo lo que se cocina detrás del escenario.

Foto de Yanina Acosta

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