Cinco intervenciones policiales, cinco animales auxiliados y una misma lógica de trabajo: actuar rápido, contener al ejemplar y derivarlo a manos especializadas. En distintos puntos de la provincia, efectivos policiales rescataron a un mono caí presuntamente atropellado, una perrita cubierta de espinas de puercoespín, un tucán que no podía volar, un pichón de aguilucho herido y una tortuga terrestre, en procedimientos que se realizaron en Dos de Mayo, Santa Inés, Posadas, Oberá y Campo Viera.
El primero de los casos se registró en Dos de Mayo, cuando un vecino se presentó en la dependencia policial con un mono caí (Sapajus nigritus) en grave estado de salud. Según se indicó, el vecino lo había hallado a la vera de la Ruta Provincial 211 y se presume que el animal fue atropellado. Frente a la gravedad del cuadro, los agentes activaron de inmediato la asistencia del Centro de Rescate Ohana, que se hizo cargo del traslado del ejemplar para que recibiera atención especializada. El caí es un primate nativo de la selva paranaense, una especie que suele aparecer en zonas de monte cercanas a caminos y rutas, donde el riesgo de siniestros viales es alto.
Otra intervención tuvo lugar en Santa Inés, donde una patrulla encontró a una perrita callejera con numerosas espinas de puercoespín incrustadas en el cuerpo y el hocico. Los policías la apodaron “Centinela” y coordinaron su traslado a una veterinaria, donde los profesionales le retiraron los aguijones uno por uno. La perra quedó estable y bajo resguardo mientras se define su situación.
En Posadas, en tanto, una vecina entregó a las autoridades un tucán grande (Ramphastos toco) que había encontrado en su propio domicilio con evidentes dificultades para volar. El ave fue puesta a resguardo mientras se gestionaban las instancias necesarias para su atención y posterior recuperación. El tucán toco es la especie más grande de su familia y un habitante habitual de los ambientes boscosos del litoral argentino.
El cuarto caso ocurrió en Oberá, donde vecinos alertaron sobre un pichón de aguilucho que no podía volar ni mantenerse de pie. Tras el rescate, el ejemplar fue entregado a Saneamiento Ambiental y luego trasladado al Jardín de los Pájaros para recibir los cuidados correspondientes.
Finalmente, en Campo Viera, una tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis) apareció en el patio de una vivienda. La Policía la protegió de manera preventiva y, en coordinación con el Ministerio de Ecología, gestionó su traslado al Centro de Rescate de Fauna Silvestre Ohana.
Los cinco episodios comparten un mismo denominador: la intervención de vecinos que dieron aviso y de personal policial que, lejos de limitarse al resguardo, activó los protocolos de derivación con veterinarias y organismos provinciales especializados. En el caso de los ejemplares de fauna silvestre, la entrega a centros de rescate resulta clave no solo para la atención clínica inmediata, sino también para evaluar su posible reinserción en el ambiente natural.
Las autoridades recuerdan que la tenencia de animales silvestres como mascotas está prohibida y que, ante el hallazgo de un ejemplar herido o desorientado, lo recomendable es no manipularlo innecesariamente, mantener distancia y dar aviso a la Policía, al Ministerio de Ecología o a los centros de rescate habilitados. La reacción rápida, insisten, suele marcar la diferencia entre la recuperación y la pérdida del animal.

