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Piporé, la única yerba que llega a Malvinas

La marca de yerba mate de Santo Pipó se convirtió en la única que se comercializa en las Islas Malvinas, adonde llega a través de un circuito que pasa por Chile. El dato fue revelado por Raúl Karaben, ex presidente de la Cooperativa de Productores de Yerba Mate.

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Foto de Yanina Acosta
Por Yanina Acosta
10 Sep, 2026 a las 09:00 hs
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Piporé, la yerba mate insignia de Santo Pipó, se convirtió en la única marca de su tipo que se comercializa actualmente en las Islas Malvinas, según confirmó Raúl Karaben, socio y ex presidente de la Cooperativa de Productores de Yerba Mate. La revelación se produjo durante un encuentro del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) realizado en Puerto Iguazú, donde el directivo expuso sobre la actividad yerbatera.

El dato surgió en el marco de una exposición sobre la producción de yerba mate, pero rápidamente adquirió una dimensión diferente al conocerse el destino final del producto. La yerba no viaja directamente desde Misiones hacia el archipiélago: sale desde Santo Pipó, se comercializa en Chile y llega hasta Punta Arenas, desde donde continúa su trayecto hacia las islas. “Piporé se vende en las Islas Malvinas. Nosotros abastecemos a los chilenos, vendemos muy bien en Chile y Punta Arenas”, explicó Karaben.

El caso de Piporé en Malvinas no responde a un envío directo desde la Argentina, sino a un circuito comercial que atraviesa la cordillera. El producto ingresa a las islas mediante el comercio chileno y encuentra allí un mercado que consume una marca nacida en una localidad misionera. Para Santo Pipó, uno de los puntos históricos de la producción yerbatera provincial, la particularidad tiene un valor adicional: es el reflejo de una estrategia exportadora que lleva años dando frutos.

Karaben destacó que la marca tiene presencia en más de 25 países del mundo árabe, además de Europa y América del Norte. Según explicó, el consumo en el exterior tiene distintos orígenes: en algunos mercados son los argentinos que mantienen sus costumbres; en otros, comunidades que adoptaron el mate a través de la inmigración. El mundo árabe, en particular, es uno de los destinos más importantes, con una tradición que se remonta a los inmigrantes sirios y libaneses que regresaron llevando el hábito de tomar mate.

El insólito recorrido hacia Malvinas genera inevitablemente una lectura política. Mientras el Estado argentino mantiene un reclamo de soberanía sobre las islas y endura su posición frente a las empresas que operan allí, una marca nacional llega al archipiélago por intermedio de otro país. La contradicción no está en el producto, sino en el circuito comercial: Piporé no parte desde Argentina, sino que primero pasa por Chile.

La situación económica de los productores también fue abordada por Karaben. “El precio está para el tujes”, afirmó al describir el valor actual de la materia prima. Según su análisis, el productor recibe hoy una proporción mucho menor a la de años atrás y “pierde el más chiquito”, en referencia a los pequeños establecimientos. El empresario atribuyó la crisis a los ciclos propios de la actividad, con una producción que pasó de aproximadamente 800 millones a 980 millones de kilos, lo que desequilibró el mercado y presionó los precios a la baja.

En ese contexto, Karaben cuestionó la propuesta del Gobierno de Misiones de recuperar un precio mínimo obligatorio. “Poner un precio mínimo es una pavada”, sentenció, al considerar que una fijación administrativa puede ser compensada mediante otros mecanismos comerciales. También criticó la falta de una política agraria provincial. “Misiones no tiene política agraria”, señaló, y argumentó que una economía regional no puede depender de un solo producto: “No se puede vivir de un monoproducto”.

La discusión sobre el precio y el rol del Estado convive, así, con la paradoja de una marca misionera que llega a uno de los puntos más sensibles de la agenda diplomática argentina. La yerba que se consume en Malvinas tiene origen argentino, pero su camino hasta allá evidencia cómo el comercio puede sortear las disputas políticas. Una historia que, por su singularidad, volvió a poner a Piporé en el centro de la escena.

Foto de Yanina Acosta

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