El escritor e historiador Oscar Daniel Cantero ha presentado la cuarta entrega de su serie dedicada a la historia de Jardín América, coincidiendo con el 80 aniversario de la ciudad. La publicación se centra en los primeros años de la fundación, un período crucial para el desarrollo de lo que hoy es una pujante localidad misionera.
El relato transporta al lector a la génesis del proyecto, iniciado en 1944 con la creación de la colonia privada adventista Oasis. El éxito inicial de este emprendimiento impulsó la adquisición de nuevas tierras pertenecientes a la sucesión de Rudecindo Roca, quien, como hermano del general Julio Argentino Roca, ostentaba importantes extensiones de territorio en la región, incluyendo gran parte del actual departamento San Ignacio.
El año 1946 marcó un hito fundamental. Enrique Drachenberg adquirió 1.700 hectáreas que hoy conforman la Sección Primera de Jardín América. Fue en este contexto que se tomó la decisión de organizar un pueblo que ya poseía el nombre de Jardín América y cuya traza urbana existía en planos. La fecha elegida para el inicio de los trabajos de delineación fue el 7 de mayo de 1946, considerada la "hora cero" de la fundación.
El texto recupera un emotivo relato de Isaac Da Silva, uno de los principales impulsores del proyecto, quien en 1971 plasmó sus memorias sobre los inicios del pueblo. Esta "historia oficial" de la fundación, que cuenta con diversas versiones pero un contenido similar, detalla el entusiasmo de los pioneros al sentirse parte de la creación de un nuevo centro urbano.
Según el relato de Da Silva, la jornada del 7 de mayo de 1946 comenzó con la reunión frente a la Escuela Sarmiento de Oasis. Con herramientas y enseres preparados, un grupo de pioneros emprendió el viaje de 12 kilómetros hacia el futuro emplazamiento. El sonido de un "sapucay" de Arturo Otto marcó la partida, dando inicio a una "agradable aventura".
Al llegar al punto que hoy ocupa la estación de servicios Shell, los pioneros se reunieron en un emotivo acto. Explicaron los ideales y esperanzas que los congregaban, elevaron una plegaria pidiendo bendiciones para la tarea que iniciaban y para el pueblo que fundaban. Cabe destacar la sencillez del evento: no hubo fotógrafos, periodistas, piedra fundamental ni actas formales, sino la profunda emoción de quienes rubricaron con un "Amén" su compromiso.
La lista de los participantes en ese histórico día incluye a Arturo Otto, Pedro León Sharp, Juan Enríquez, Federico Schmidt, Fabián Acosta, Juan Massena, Jorge Osorio, Cosme Alvez, Eugenio Acosta, Rogelio Cardozo, Salvio Sosa, la señora Emilia Drachenberg de da Silva y el propio Isaac da Silva.
Se recuerda la ubicación del mojón de la propiedad adquirida, límite con las tierras de los Bunge, y la visión de un imponente timbó al nordeste, que se convertiría en un símbolo de la localidad. A pesar de la intención inicial de trazar la plaza en ese sitio, se optó por un terreno más llano tras abrir una picada de unos quinientos metros, dando origen a lo que hoy es la Avenida Libertad, el centro comercial de la ciudad.
El crecimiento de Jardín América fue rápido, atrayendo a pobladores de diversas procedencias. El proyecto original contemplaba la conexión de Oasis con el río Paraná y de Jardín América con la ruta 12. Sin embargo, con el predominio del transporte automotor, la importancia del río disminuyó, relegando a Oasis a una colonia de Jardín América, la urbe que hoy lo ha superado en desarrollo y población.

