Este sábado entró en vigencia en todo el país el nuevo Régimen Penal Juvenil, un cambio histórico en el sistema de justicia para adolescentes. La norma, que reemplaza al Régimen Penal de la Minoridad de 1980, establece que los jóvenes de 14 a 17 años que cometan un delito quedan alcanzados por un proceso penal y, si la Justicia determina su responsabilidad, reciben la pena que corresponda.
En Misiones, la implementación no tomó por sorpresa a la fuerza de seguridad. La Policía provincial se anticipó al nuevo escenario con un trabajo articulado con el fuero Correccional y de Menores, con el objetivo de unificar criterios de actuación y preparar a los efectivos de las 15 Unidades Regionales para intervenir en casos que involucren a adolescentes.
'Los 15 comandos regionales ya están trabajando en eso, ya tuvieron sus capacitaciones y se reunieron con el fuero correspondiente', explicó el jefe de la Policía de Misiones, comisario general Sandro Martínez. De esta manera, cuando un procedimiento policial tenga como protagonista a un menor de entre 14 y 17 años, los uniformados realizarán las actuaciones correspondientes y darán inmediata intervención a la Justicia, que será la encargada de evaluar el hecho y determinar los pasos a seguir.
El nuevo régimen prevé un amplio abanico de medidas que la Justicia puede adoptar según la gravedad del delito y las circunstancias de cada caso. Entre ellas se destacan las amonestaciones, las restricciones de acercamiento o circulación, los servicios a la comunidad, el monitoreo electrónico, la reparación del daño y, cuando corresponda, la privación de la libertad. Pero la norma no se limita a sancionar: también pone el acento en la educación, el seguimiento y la reinserción social, con la premisa de que el adolescente asuma la responsabilidad por sus actos y cuente con herramientas para volver a integrarse a la comunidad.
Misiones, además, cuenta con estructuras específicas para acompañar este proceso. La provincia dispone de cuatro Centros Modelo de Asistencia y Seguimiento (Ce.Mo.A.S.), destinados al abordaje de adolescentes en conflicto con la ley y al acompañamiento de las medidas que disponga la Justicia. Estos centros funcionan como un eslabón clave en la estrategia de contención, que busca evitar la reincidencia y promover la inserción social de los jóvenes.
En paralelo, la Policía provincial continuará fortaleciendo las charlas y acciones de concientización en escuelas y barrios, apuntando a adolescentes, padres y docentes. El objetivo es explicar los alcances del nuevo régimen y sus consecuencias, pero también trabajar desde la prevención, acercando información antes de que se produzcan los conflictos.
El cambio es concreto y ya está en marcha. Desde los 14 años, cometer un delito tiene consecuencias penales y da lugar a un proceso ante la Justicia. Si se determina la responsabilidad del adolescente, se aplicará la pena correspondiente, dentro de un régimen que también contempla un camino de aprendizaje y reinserción. Misiones, con su policía capacitada y sus centros de seguimiento, se prepara para actuar en este nuevo paradigma.

