En el corazón de la selva misionera, una iniciativa inspiradora florece de la mano de la Asociación Civil Mujeres Soñadoras. Integrada por más de 50 familias de las localidades de Salto Encantado y Aristóbulo del Valle, este colectivo ha encontrado en la elaboración artesanal de mermeladas una poderosa herramienta de reinvención económica y, a la vez, una forma innovadora de proteger y revalorizar los recursos naturales de la región.
Recuperando las recetas heredadas de sus abuelas, estas mujeres transforman frutos nativos de la selva misionera, como la Jaboticaba, Guaviroba, Caraguatá, Ubajay, Cerella, Pitanga, Jacaratia y Mbocayá, junto con productos de sus propias chacras, en delicias únicas. Esta labor va más allá de la producción de alimentos de máxima calidad; representa un cambio de paradigma en la forma de concebir el bosque.
“Antes, la selva solo se pensaba por su valor en madera. Hoy, demostramos que es posible generar ingresos económicos a partir de los árboles vivos, sin dañarlos”, destaca una de las integrantes. La recolección de frutos, explican, apenas consume el 20% de lo que cada árbol produce, dejando el 80% restante como sustento vital para la fauna local. Este enfoque subraya la importancia de la biodiversidad y la interconexión ecológica.
El compromiso de Mujeres Soñadoras se extiende a la sostenibilidad ambiental. Las semillas que sobran del proceso de elaboración no se descartan, sino que son utilizadas por las familias para germinar nuevos ejemplares vegetales. Estos se destinan a la reforestación de áreas degradadas y a la integración del bosque nativo en entornos dominados por monocultivos de yerba, caminos y potreros, contribuyendo así a enriquecer el paisaje misionero.
La propuesta gastronómica de la asociación se divide en dos líneas principales. Por un lado, las distinguidas “Mermeladas Nativas”, que celebran los sabores autóctonos de la selva. Por otro, las “Mermeladas de la Chacra”, elaboradas con una variada gama de frutas y hortalizas locales como mamón, kinoto, marucuyá, chuchú, durazno, rosella, naranja y zanahoria, entre otros. Cada producto es un testimonio de la riqueza de la tierra misionera y del saber hacer artesanal.
Los deliciosos productos de Mujeres Soñadoras pueden ser adquiridos en diversos puntos estratégicos de Salto Encantado y Aristóbulo del Valle, incluyendo el Parador Turístico, el Hotel del Parque, la Posada Camboatá y el Parque Provincial Salto Encantado. Además, su alcance se extiende a importantes nodos turísticos de la provincia, como los aeropuertos de Posadas y Puerto Iguazú, llevando el sabor y el mensaje de sostenibilidad de Misiones a un público más amplio.

