La Línea 137 de Misiones se consolidó como una política de Estado con más de una década de trayectoria. El servicio, que depende de la Dirección General de Violencia de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad, brinda atención y acompañamiento técnico a víctimas de violencia familiar y violencia de género las 24 horas, los 365 días del año.
El dispositivo funciona desde el 15 de octubre de 2013 y dispone de un equipo de psicólogos, abogados y trabajadores sociales para la atención y contención ante situaciones de urgencia y emergencia. La directora general de Violencia y de la Línea 137, Carolina Caspary, junto con la articuladora general, Claudia Domínguez, encabeza un área que interviene de manera permanente en todo el territorio provincial.
“Somos la segunda provincia a nivel nacional en implementar esta línea como política de Estado. Trabajamos las 24 horas, los 365 días del año”, señaló Caspary, quien precisó que el servicio está próximo a cumplir 13 años de funcionamiento.
La funcionaria recalcó que una persona que se comunica con el 137 recibe la escucha de un profesional o una profesional —psicólogo, psicóloga, trabajador o trabajadora social— con preparación en perspectiva de género. La atención incluye contención, acompañamiento para denunciar, gestión de medidas de protección y apoyo psicológico.
Brigadas móviles y articulación con el 911
La Línea 137 dispone de brigadas móviles en Posadas, Oberá y Eldorado para situaciones de emergencia. Ante estos casos, la intervención contempla tanto el pedido de asistencia policial como la atención de la víctima. Caspary explicó que una persona puede efectuar el llamado desde un baño, una habitación o la casa de un vecino ante la presencia de alguien que represente un riesgo.
“En ese momento, activamos el pedido de ayuda con el 911. El móvil policial siempre se ocupa del agresor, y nosotros vamos a trabajar con la víctima en ese momento”, detalló la directora. Así, la intervención contempla el diálogo con la persona afectada y la consulta sobre su decisión respecto de una denuncia. El equipo acompaña ese trámite cuando la víctima decide realizarlo.
“En el momento que una persona se conecta con la línea, se habla con ella, se le pregunta si decide realizar la denuncia en ese momento, se le acompaña a hacer la denuncia. El programa de la Línea 137 llega hasta que ya tenga las medidas cautelares. Las medidas de protección pueden ser la prohibición de acercamiento o el botón antipánico, exclusión de hogar”, aseguró la titular de la institución.
El acompañamiento detrás de la llamada
Luego de una llamada, la asistencia continúa hasta la obtención de las medidas de protección. Respecto de los registros, la Línea 137 dispone de un sistema que conserva la información en la nube por razones de resguardo vinculadas con la temática que aborda.
Caspary explicó que una primera llamada no necesariamente representa un único contacto con la institución. Esas comunicaciones pueden continuar ante situaciones de crisis o consultas sobre el estado de causas y medidas judiciales.
“Contamos con un abogado que sigue los procedimientos legales, como consultar en los juzgados cómo avanzan los casos. Con esa información nos comunicamos con la persona para informarle si las medidas ya salieron o si están por vencer; en ese caso se vuelve a explicar el funcionamiento de las mismas. Por eso, una llamada puede convertirse en varias”, detalló la directora. Según explicó, esa dinámica incide en la lectura de los registros del servicio, ya que una primera comunicación puede dar lugar a nuevos contactos con la institución.
Cabe aclarar que puede comunicarse cualquier víctima de violencia familiar, vecinos que escuchen o presencien situaciones de violencia en otro domicilio, instituciones del Estado, familiares de las víctimas y cualquier persona que necesite orientación en violencia familiar o de género en todo el territorio provincial.
Asimismo, se recomienda que, si una persona convive con un agresor y este pone en riesgo su vida o la de sus hijos, no confíe en que la situación va a mejorar, ya que los agresores tienden a ser reincidentes y a aumentar la escala de violencia.
Como último aspecto a resaltar, Caspary planteó que el desafío para la Línea 137 es ser un recurso que cualquier persona conozca y sepa que puede utilizar ante una emergencia. “Aspiramos a que cualquier persona conozca este número de emergencia, que está las 24 horas, los 365 días al año. Es decir, que forme parte de la sociedad y que realmente las personas sepan que pueden acudir a este número cuando les toque enfrentar, tal vez, alguna situación de violencia o conozcan a una persona en situación de violencia”, sostuvo.

