Jardín América, Misiones - En la tarde de hoy, la calidez de un hogar se transformó en un escenario de historias y enseñanzas. Tuve el inmenso placer de visitar a Lidia Mariel Mendoza, una figura icónica en Jardín América, cuyo carisma al narrar cuentos a los más pequeños la ha convertido en una verdadera institución.

Lidia, nacida y criada en esta pujante localidad misionera, compartió su profunda conexión con la tierra que la vio crecer. "Soy docente jubilada, titiritera, cuentacuentos y nieta de pioneros", se presentó con una sonrisa radiante, describiendo a su espacio cultural independiente, "Mi lugar en el mundo", como un reflejo de su propia vida. "Está ubicado justamente en el espacio físico donde nací", explicó, añadiendo que representa "la oportunidad y los sueños de aquellas personas que pasan por los talleres de títeres, cuentos, narraciones, artesanías o los espacios de ocio, compartiendo una mesa de una tarde de té, para que cada uno pueda proyectar su lugar en el mundo".
El espacio de Lidia es un crisol de actividades. Lidia no solamente realiza talleres de títeres, sino que también ofrece propuestas como macramé, cerámica y velas, donde Lidia ejerce un rol fundamental de acompañamiento y gestión cultural. "Una de las patas o pilares de mi espacio es que soy gestora cultural, entonces recibo a las personas emprendedoras que quieran asesoramiento para dictar distintos talleres. Se articula con instituciones tanto municipales como eclesiásticas, organismos no gubernamentales y escolares", detalló Lidia
La influencia de su labor trasciende los límites de Jardín América. "He ido a otros municipios como Posadas, Roca, Puerto Rico y las colonias aledañas", nos comentó. Además, la virtualidad le ha permitido extender su alcance, manteniendo un "constante ida y vuelta especialmente con el Perú" y colaborando con "artesanas como mi querida amiga Graciela Mayol, artista textil de Luis Guillón, Buenos Aires", y con "la querida amiga Griselda Casal, quien es bibliotecaria del 'Círculo Popular de Cultura Zárate', emprendedora y artista de talleres de juguetería didáctica".

Profundizando en sus raíces, Lidia reveló su legado como nieta de pioneros por el lado paterno. Su abuela, Estael Mendoza, fue una de las primeras parteras de Jardín América y vivía en el entonces "Villa Paraguay", hoy Barrio San Martín. "Mi abuela era pasera, pasaba mercaderías por el río Paraná; era mamá de varios niños y ayudaba en los partos a traer vida al mundo", relató con orgullo, reconociendo que su abuela "fue parte fundamental del crecimiento de Jardín". Lidia tuvo el honor de rendirle homenaje en un "Libro Cartonero", donde narra la historia de su abuela partera y menciona a Jardín América.
Para Lidia, el arte es más que un placer; es una vía para la superación personal y la conexión humana. "El arte, además del placer de hacerlo con nuestras propias manos, brinda un espacio como salida laboral", afirmó, ejemplificando con el caso de una alumna que, tras tomar un curso de elaboración de velas, hoy tiene su propio emprendimiento. "No perdamos lo humano. Es importante la lectura, el contacto con los libros, los hilos, el vestirse diferente y reírnos de nosotros mismos. Es volver a ser niños", enfatizó.
Su faceta como cuentacuentos y titiritera cobra vida especialmente en esta etapa jubilada. "Cuando pongo los cuentos y los títeres en la valija y me voy a contar, ver la reacción de los niños y de los grandes es el desafío más hermoso", confesó. Se identifica con los puentes, "porque los puentes unen y acortan distancias", y con el búho, "porque es el más sabio y siempre está atento a la mirada del otro".

La trayectoria docente de Lidia es vasta: es profesora para enseñanza primaria, y trabajó en niveles secundarios y primarios con adultos y niños. Paralelamente, se desempeñó como tallerista titiritera, formada por Cecilia Alarcón. "Me desempeño como gestora cultural provincial" y, junto a su colega Horacio Barreiro, "creamos una escuela de arte que hoy es el Centro de Educación Artística (CEA)", siendo ella "la primera directora y fundadora de esa institución". "Estoy súper agradecida por estos 32 años de servicio a todas las familias de Jardín América", expresó con profunda gratitud.

"Mi lugar en el mundo" se encuentra en José Rivera 63, en el Barrio Arroyito de nuestra ciudad. "Jardín América tiene hermosos tesoros guardados", afirmó Lidia, invitando a la comunidad al apoyo mutuo. "Que nos sigamos apoyando, el sol sale para todos y siempre podemos contar unos con otros". Para quienes deseen contactarla, pueden hacerlo a través del número de WhatsApp +54 9 3743 61 1080.

