Hay historias que se definen en un instante, en esa fracción de segundo en la que alguien decide qué hacer con lo que no le pertenece. Eso fue, aparentemente, lo que ocurrió en un Rapipago ubicado sobre la avenida Antártida Argentina de Jardín América, donde una abuela de 76 años olvidó su billetera sobre el mostrador y la mujer que estaba detrás de ella en la fila, en lugar de devolvérsela, se la llevó.
El episodio comenzó el martes, cuando la mujer realizó una operación en el local y, al retirarse, dejó atrás una billetera negra. En su interior tenía documentación personal y unos 60 mil pesos. Al advertir lo ocurrido, la familia regresó al comercio para buscarla, pero ya no estaba. Fue su nieto quien radicó la denuncia ante la Policía.
Con la presentación en mano, los efectivos de la Comisaría 1.ª pusieron en marcha las averiguaciones. El trabajo investigativo permitió establecer que detrás de la abuela, mientras aguardaba su turno en la fila, se encontraba otra mujer, sobre quien recayeron las sospechas de haberse llevado la billetera en lugar de devolverla a su dueña.
Los datos obtenidos durante la pesquisa fueron encaminando el caso hasta que los policías lograron identificar y localizar a Daria F., de 32 años, quien fue demorada y puesta a disposición de la Justicia. La demora se concretó este miércoles, a partir de la información reunida por los investigadores.
El magistrado interviniente dispuso que la mujer sea notificada de la causa por hurto, mientras las tareas policiales continúan con un objetivo concreto: recuperar la billetera, la documentación personal y los 60 mil pesos que había en su interior.
Vale recordar que el hurto, la figura penal que se aplica cuando alguien se apodera ilegítimamente de una cosa ajena sin ejercer violencia sobre las personas, es uno de los delitos más frecuentes en las denuncias que llegan a las dependencias policiales. En muchos de esos casos, el desenlace depende menos de la destreza de los investigadores que de una decisión ética: la de quien encuentra algo que no es suyo y elige qué hacer con eso.
En este caso, la decisión fue la opuesta. Y el precio de esa elección, al menos por ahora, es una causa judicial, una demora y la posibilidad cierta de una condena para una mujer de 32 años que, si hubiera estirado la billetera por encima del mostrador, hoy estaría en su casa sin ningún problema con la Justicia.
La investigación sigue abierta. La familia de la abuela espera recuperar lo antes posible la documentación y el dinero, una suma que, a los 76 años, no es un detalle menor. Mientras tanto, el expediente avanza y la Justicia deberá determinar las responsabilidades del caso.
La recomendación policial, en tanto, vuelve a repetirse cada vez que se conoce un episodio similar: no perder de vista los objetos de valor al momento de hacer trámites o pagos, y en caso de hallar pertenencias ajenas, acercarlas de inmediato a la dependencia policial más cercana o a su legítimo dueño. Un gesto simple que, en este caso, habría evitado todo un dolor de cabeza.

