El intercambio educativo entre el ITEP 2 de Corpus Christi y el Instituto Federal de Paraná llegó a su tramo final con una jornada académica atravesada por el aroma de la yerba mate. Bajo el nombre «Mate y Chimarrão: dos países, una esencia», alumnos argentinos y brasileños compartieron conocimientos sobre la historia del cultivo, su producción y elaboración, las formas de consumo y la relevancia que el producto tiene tanto para la economía como para el turismo.
La actividad se desarrolló en el instituto y reunió a estudiantes misioneros y a la delegación brasileña, integrada por doce alumnos. Los jóvenes del ITEP abordaron el desarrollo de la actividad yerbatera durante el período jesuítico-guaraní y repasaron las etapas de producción en Argentina, mientras que sus pares de Brasil presentaron las particularidades de la yerba mate en su país, las características del chimarrão y otras bebidas elaboradas a partir del mismo producto.
La dimensión práctica fue uno de los puntos más celebrados de la jornada: los participantes compartieron mate y tereré preparados con yerbas argentinas y brasileñas, compararon costumbres y analizaron similitudes y diferencias entre ambas culturas. La propuesta incorporó además actividades vinculadas con el turismo y experiencias de laboratorio, con mediciones de pH y análisis de las propiedades de la yerba mate coordinados por la profesora de Química del instituto.
La experiencia había comenzado el 20 de octubre, con la llegada de los estudiantes brasileños y un acto de bienvenida encabezado por la rectora del ITEP 2, Graciela Juliana Lorenzo. «El objetivo es que este intercambio sea enriquecedor para los alumnos y las instituciones», había expresado entonces la directiva.
Durante su estadía, los visitantes recorrieron distintos puntos de la provincia. Conocieron la Reserva Natural Osununú, en San Ignacio, un área protegida de 168 hectáreas que conserva ambientes de la selva paranaense y posee valor para la investigación, la educación ambiental y el ecoturismo. También visitaron las reducciones jesuíticas de San Ignacio, Loreto y Santa Ana, además del conjunto patrimonial de Corpus Christi. Los recorridos permitieron vincular la formación en turismo con el patrimonio histórico, cultural y natural de Misiones.
La agenda contempló asimismo actividades académicas y prácticas relacionadas con las carreras de Guía de Turismo e Higiene y Seguridad. Organizados en grupos de trabajo, los estudiantes analizaron situaciones hipotéticas vinculadas con sus áreas de formación, propusieron soluciones a partir de sus conocimientos y de las normativas vigentes, y debatieron sus conclusiones. El aprendizaje de idiomas también ocupó un lugar central: mientras los brasileños practicaron castellano, los alumnos misioneros ejercitaron portugués en situaciones reales de comunicación.
Para Lorenzo, este tipo de iniciativas amplía los conocimientos y las perspectivas de formación de los jóvenes de ambos países. La rectora recordó que en julio pasado estudiantes del ITEP 2 habían viajado al estado brasileño de Paraná para participar de una experiencia similar, en el marco de una cooperación educativa que busca consolidar vínculos entre las dos instituciones.
El intercambio tuvo, además, una dimensión económica. Según la estimación mencionada por la dirección del instituto, la estadía de la delegación habría generado un movimiento cercano a los 25 millones de pesos en quince días. El gasto en alojamiento, gastronomía, transporte y otros servicios distribuye parte de ese impacto entre prestadores y comercios de la provincia, incluso durante un período de menor actividad turística.
La experiencia deja en claro que la cooperación educativa puede trascender las aulas: fortalece la formación profesional, promueve el conocimiento del patrimonio misionero y abre oportunidades de intercambio cultural y económico entre ambos países. En Corpus Christi, la yerba mate fue mucho más que un producto compartido: se convirtió en el punto de encuentro entre dos países, sus tradiciones y sus nuevas generaciones.