La contundente reelección de Cristian Garrido al frente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) no solo valida la gestión de los últimos cuatro años, sino que marca una clara hoja de ruta para el período 2026-2030. El decano, visiblemente satisfecho, reafirmó el compromiso inquebrantable con la extensión universitaria, un pilar fundamental que ha permitido llevar la educación superior a cada rincón de la provincia. "Estamos muy contentos y muy conformes con estos resultados. Prácticamente nuestras listas ganaron en todas las mesas", declaró Garrido, subrayando que el apoyo recibido es un reflejo de que "la gestión que hicimos estos últimos cuatro años estuvo muy bien y efectivamente respondió a las demandas de los distintos claustros".
Uno de los pilares de la gestión saliente, y que se proyecta con fuerza para la próxima, es la descentralización de la oferta académica. Garrido enfatizó la ampliación de la presencia de la facultad en el interior, un esfuerzo que ha dado frutos notables. "Ampliamos y extendimos la presencia de nuestra facultad a toda la provincia", sostuvo con orgullo. En este sentido, el caso de Santo Pipó se erige como un verdadero hito: por primera vez en la historia, la localidad cuenta con una carrera de la UNaM dictándose en su territorio. "En Santo Pipó es la primera vez que se dicta una carrera de la Universidad Nacional de Misiones, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales", señaló el decano, recordando que en tan solo cuatro años se lograron abrir 14 carreras en distintas localidades, beneficiando a más de 750 estudiantes.
Sin embargo, Garrido no eludió la realidad presupuestaria que atraviesa el sistema universitario público. "Vamos a seguir trabajando fuertemente en un contexto de ajuste y de desfinanciamiento de las universidades públicas", advirtió, reiterando la urgencia de una implementación plena de la Ley de Financiamiento Universitario. Alertó sobre el impacto directo que los problemas salariales y la reducción de becas tienen sobre la calidad educativa, un tema sensible para el futuro de la formación en la provincia.
En este escenario desafiante, el rol de los municipios se vuelve crucial. Garrido reconoció el valor estratégico de la articulación con los gobiernos locales para acercar la educación superior a las comunidades del interior. "Creo que ha sido una política muy exitosa y estratégica en un escenario tan desfavorable", manifestó, refiriéndose al trabajo conjunto que ha permitido la apertura de extensiones universitarias. El ejemplo de Santo Pipó, donde se dicta el Profesorado en Educación Especial, trasciende la localidad, atrayendo a estudiantes de municipios vecinos como San Ignacio, Jardín América y Corpus. "Esta posibilidad de acceder a la universidad, de ejercer un derecho, sea posible para cada vez más misioneros y misioneras", afirmó con convicción, destacando la importancia de evitar que los jóvenes deban trasladarse a Posadas para continuar sus estudios.
La mirada hacia la nueva gestión está puesta en consolidar estos avances. El foco estará en fortalecer los procesos de ingreso, permanencia y egreso de los estudiantes, actualizar los planes de estudio, ampliar las redes de colaboración con universidades nacionales e internacionales y, por supuesto, seguir profundizando la presencia territorial de la facultad. Garrido extendió un especial agradecimiento a la intendenta de Santo Pipó, Claudia Acuña, por su "acompañamiento, por el apoyo y por la inversión que viene haciendo para que podamos dictar clases allí". La voluntad de seguir llevando actividades a los distintos municipios y acrecentar la presencia de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales en toda la provincia fue el corolario de sus declaraciones, dejando en claro que el camino de la expansión y la inclusión educativa es la bandera que ondea.

