En una mañana cargada de descubrimiento y aprendizaje, los pasillos del Museo de la Yerba Mate Piporé se llenaron de la energía y curiosidad de estudiantes del CEP Superior N.º 62. Pertenecientes al Bachiller en Informática de la Educación Permanente para Jóvenes y Adultos (EPJA), estos jóvenes tuvieron la oportunidad de sumergirse de lleno en uno de los pilares de la identidad misionera: la cultura y la producción de la yerba mate. La visita, enmarcada en el Proyecto Educativo Institucional (PEI), se erigió como un puente tangible entre las aulas y el rico acervo histórico y productivo de Santo Pipó.
Para estos alumnos, la experiencia significó mucho más que un simple paseo. Fue una inmersión profunda en la historia de una actividad que ha moldeado el paisaje, la economía y el modo de vida en nuestra querida provincia. Recorrieron las salas del museo, observando con atención la evolución de los métodos de cosecha, secado y envasado. La transición desde las rudimentarias herramientas de antaño hasta las sofisticadas tecnologías que hoy agilizan y optimizan el proceso fue un punto clave, permitiendo a los estudiantes comprender la constante adaptación de la industria yerbatera.
El profesor Cristian Borjas y el director Luis Arroyos, quienes acompañaron a la delegación, no ocultaron su satisfacción al presenciar el compromiso de los jóvenes. "Es fundamental que nuestros estudiantes salgan del aula y vivan estas experiencias. Ver cómo se trabaja la yerba mate, entender su importancia cultural y económica, les abre la cabeza de una manera que los libros no siempre logran", comentó Borjas, haciendo hincapié en la sinergia entre la formación técnica que reciben en informática y la comprensión de los procesos productivos tradicionales.
Desde la institución educativa, se enfatizó que este tipo de actividades son esenciales para fortalecer el arraigo y el sentido de pertenencia. "Nuestra tierra, nuestra historia, es lo que nos define. Al comprender las raíces de la actividad yerbatera, los chicos no solo aprenden sobre un producto, sino sobre un legado. Es una forma de valorar nuestras tradiciones y entender el motor que impulsa el desarrollo de Misiones", explicaron desde la dirección del CEP 62. La yerba mate, más allá de ser una bebida, representa un símbolo de trabajo, esfuerzo y una identidad compartida por todos los misioneros.
La visita al Museo Piporé no solo enriqueció los conocimientos de los alumnos sobre la producción y la historia, sino que también reafirmó la idea de que el conocimiento es un viaje continuo. Las palabras que resonaron al finalizar la jornada, "Conocer nuestra historia es comprender mejor nuestro presente y proyectar el futuro", encapsularon la esencia de una mañana que, sin dudas, dejará una huella duradera en la formación de estos futuros profesionales de la informática, ahora con una comprensión más profunda y valiosa de su terruño.

