Dos siniestros viales se registraron durante la mañana de este viernes sobre la Ruta Nacional 12, en jurisdicciones de Santo Pipó y Jardín América. Los hechos dejaron como saldo daños materiales de consideración y complicaciones momentáneas en el tránsito, aunque no hubo que lamentar personas lesionadas.
El primero de los procedimientos fue informado cerca de las 10 horas, a la altura del kilómetro 1417, en Santo Pipó, donde colisionaron un automóvil Fiat Duna conducido por un hombre de 76 años y un camión Iveco al mando de otro conductor de 54 años. Tras el impacto, ambos conductores resultaron ilesos, según las primeras averiguaciones, y la circulación no sufrió interrupciones en ese sector de la traza nacional.
Poco antes, alrededor de las 9:35 horas, en el kilómetro 1445, en jurisdicción de Jardín América, una camioneta Volkswagen Amarok conducida por una mujer de 37 años despistó e impactó contra un guardarraíl. El rodado quedó con daños materiales producto del choque contra la defensa metálica lateral, uno de los elementos de contención más utilizados en los tramos de mayor riesgo de la ruta.
En este último sector, los vehículos circulaban por la tercera trocha mientras se desarrollaban las actuaciones correspondientes, lo que obligó a los conductores a extremar las precauciones y a transitar con reducción de velocidad en una zona donde el tránsito pesado convive a diario con el tráfico particular y con el transporte de pasajeros.
Los dos episodios ocurrieron con pocos minutos de diferencia y en un mismo corredor vial, una postal que se repite con frecuencia en la Ruta 12, eje estratégico para la producción, el comercio y el turismo de la región. La seguidilla de hechos vuelve a poner el foco sobre las condiciones de circulación, el estado de las banquinas y la necesidad de mantener una conducción atenta, especialmente en horarios de la mañana, cuando se concentra el movimiento de camiones y de vehículos que trasladan trabajadores.
En el caso del choque entre el Fiat Duna y el camión Iveco, la diferencia de porte entre ambos rodados suele ser determinante en la magnitud de los daños, aunque en esta oportunidad el resultado fue exclusivamente material. El conductor del automóvil, de 76 años, y el del transporte de carga, de 54, quedaron fuera de peligro, según se informó.
El despiste de la Amarok, en tanto, derivó en la intervención sobre el guardarraíl, un elemento que cumple la función de contener a los vehículos que pierden la trayectoria y evitar que atraviesen hacia la mano contraria o hacia la banquina. Los peritajes y las actuaciones de rigor permitirán establecer las causas precisas de cada siniestro, mientras el tránsito se reordenaba en la zona.
Desde el punto de vista operativo, la coincidencia de dos hechos en un tramo relativamente cercano exige coordinación entre los equipos que intervienen en el lugar, tanto para resguardar la seguridad de los involucrados como para evitar que se generen nuevos incidentes por la presencia de vehículos detenidos sobre la calzada.
Las recomendaciones habituales para este tipo de trazas siguen vigentes: respetar las velocidades máximas, mantener la distancia de seguimiento con los vehículos de mayor porte, revisar el estado de frenos y neumáticos antes de emprender un viaje y anticipar las maniobras con la debida señalización. En rutas con tránsito intenso y presencia de camiones, la previsión del conductor es el primer factor de seguridad.
Por lo pronto, los dos siniestros de esta mañana se saldaron con daños materiales y con complicaciones pasajeras en la circulación, un desenlace que, en una ruta con la carga de tránsito que soporta la Ruta Nacional 12, siempre conviene valorar en su verdadera dimensión.

