Cada 16 de julio, Misiones se detiene para reflexionar sobre un acto de profunda humanidad: el Día Provincial del Donante de Órgano. Esta fecha conmemorativa, instaurada por la Ley VI - N.º 73 en 1998, evoca el trascendental evento de la primera ablación multiorgánica realizada en la provincia, un hito que ocurrió en el año 1996.
El escenario de este acto solidario fue el Hospital SAMIC de Eldorado. Tras la confirmación del fallecimiento del sacerdote Carlos Hardoy, figura muy querida de la Diócesis de Iguazú, su familia tomó la decisión trascendental de donar sus órganos. Este gesto, cargado de dolor pero también de una inmensa generosidad, significó la posibilidad de dar una nueva vida a otras personas y sentó las bases para el desarrollo de la cultura de la donación de órganos en Misiones.
La iniciativa de instituir un día provincial para recordar este evento surgió dos años después, como un reconocimiento a la valentía y altruismo de las familias donantes, y con el objetivo de concientizar a la sociedad sobre la importancia de la donación como un acto de amor y vida. La ley que lo establece lleva el nombre y apellido de ese gesto que, en medio de la tristeza, sembró esperanza.
Desde aquel entonces, el 16 de julio se ha convertido en una jornada para agradecer a quienes, en momentos de extrema vulnerabilidad, eligen extender la vida de otros. Es un día para recordar que, incluso en la partida, es posible dejar un legado de salvación. La primera ablación multiorgánica no fue solo un procedimiento médico, sino el inicio de un camino que ha permitido a innumerables misioneros acceder a trasplantes que han transformado sus vidas y las de sus seres queridos.
La figura del sacerdote Carlos Hardoy y la decisión de su familia resuenan cada año como un faro de solidaridad. Su legado trasciende lo individual para convertirse en un pilar fundamental de la salud pública provincial, promoviendo la empatía y la conciencia sobre la necesidad de la donación. Hoy, en esta fecha especial, Misiones reafirma su compromiso con la vida, honrando a cada donante y a cada familia que, con su generosidad, ha elegido seguir dando vida.

