Hoy, 3 de septiembre de 2026, mientras las luces del atardecer misionero tiñen de oro nuestros paisajes, la reflexión se centra en una efeméride que celebra el arte de contar historias a través de imágenes: el Día de la Historieta Argentina, que cada año se conmemora el 4 de septiembre.
Esta fecha, instituida oficialmente en 2009, nos transporta a 1957, año en que vio la luz la primera edición de la Revista Hora Cero. Fundada por la prestigiosa Editorial Frontera, esta publicación fue el crisol donde nació una de las obras más emblemáticas de nuestro país: “El Eternauta”. Creada por la dupla genial de Héctor Germán Oesterheld, un guionista de talla mundial, y el dibujante Francisco Solano López, “El Eternauta” no fue solo una historieta; fue un fenómeno cultural, un relato de ciencia ficción distópica que supo capturar la imaginación de millones y sentar un precedente imborrable en la historia del noveno arte argentino.
La trascendencia de “El Eternauta” y la visión de Oesterheld, quien lamentablemente desapareció durante la última dictadura militar en Argentina, son motivos de orgullo nacional. Su legado perdura, inspirando a nuevas generaciones de creadores y lectores. En Misiones, donde la imaginación fluye con la misma intensidad que nuestros ríos, la historieta encuentra un terreno fértil para crecer y desarrollarse. Artistas locales, tanto guionistas como dibujantes, continúan explorando las posibilidades narrativas y visuales que este medio ofrece, creando obras que reflejan nuestra identidad y nuestras vivencias.
La Ley 3.220, sancionada por la Legislatura porteña en 2009, no solo instituyó el 4 de septiembre como Día de la Historieta, sino que también instó al Poder Ejecutivo de la ciudad a promover políticas y actividades destinadas a “desarrollar la historieta como arte e industria cultural”. Este reconocimiento oficial es fundamental para visibilizar y apoyar a un sector creativo que, a menudo, trabaja en los márgenes de las industrias culturales más convencionales.
En vísperas de este día tan especial, es oportuno recordar la importancia de la historieta como herramienta de expresión, como vehículo para la crítica social, como ventana a mundos fantásticos y como espejo de nuestras propias realidades. Desde la Editorial Frontera hasta los talleres de historietistas emergentes en nuestra querida Misiones, el espíritu de Oesterheld y la magia de “El Eternauta” siguen vivos, invitándonos a imaginar, a crear y a celebrar el poder de las historias contadas con trazos y palabras.

