Un hombre de 37 años resultó ileso tras despistar con la camioneta que conducía sobre la Ruta Nacional 12, a la altura del kilómetro 1.494, en Garuhapé. El siniestro vial se produjo alrededor de las 7:00 de este viernes y, pese a la violenta secuencia que derivó en un vuelco, no dejó heridos ni obligó a interrumpir la circulación en una de las arterias más transitadas del territorio provincial.
De acuerdo con la información preliminar, el conductor fue identificado como Diego Alejandro F., de 37 años, quien se desplazaba en sentido Este-Oeste, es decir desde Puerto Iguazú hacia Posadas, a bordo de una Toyota Hilux. Por causas que todavía son materia de investigación, el hombre perdió el control del rodado y terminó despistando sobre la banquina.
La maniobra fue de tal magnitud que la camioneta dio varios vuelcos antes de detener su marcha sobre el costado del camino. Como consecuencia del impacto y de los tumbos, el vehículo sufrió importantes daños materiales, principalmente en su estructura superior, una de las zonas que habitualmente concentra las deformaciones más severas en este tipo de episodios.
Pese a la crudeza de lo ocurrido, el protagonista del hecho no manifestó dolores ni lesiones tras el despiste. Se trata de un dato que, en principio, resulta llamativo por las características del siniestro, aunque no se informaron mayores detalles sobre las circunstancias exactas en que se desarrolló todo.
Uno de los aspectos que las autoridades destacaron fue que la circulación sobre la Ruta Nacional 12 continuó con normalidad y no fue necesario interrumpir el tránsito en ningún momento. Esto permitió que el resto de los vehículos que transitaban por la zona a esa hora de la mañana pudiera seguir su marcha sin demoras significativas, algo que no siempre ocurre cuando un rodado queda atravesado o volcado sobre la calzada.
La Ruta Nacional 12 constituye un corredor estratégico para la región, ya que conecta puntos clave del nordeste argentino y concentra un volumen importante de tránsito vehicular, tanto de particulares como de transporte de cargas. A lo largo de su traza, y particularmente en los tramos que atraviesan la geografía misionera, las condiciones del camino, la presencia de curvas, las variaciones climáticas y el desplazamiento constante de vehículos exigen del conductor una atención permanente.
En ese marco, los siniestros en los que un vehículo pierde el control y termina volcando sobre la banquina suelen derivar en consecuencias mucho más graves que las registradas en esta oportunidad. Por eso, la ausencia de heridos concentra por estas horas la atención de quienes siguieron de cerca el episodio.
Mientras avanza la investigación para determinar qué provocó la pérdida de control del rodado, el hecho vuelve a poner el foco sobre la importancia de extremar las medidas de seguridad al volante: respetar los límites de velocidad, mantener la distancia adecuada con otros vehículos, revisar el estado mecánico del rodado antes de emprender un viaje y descansar lo suficiente en trayectos largos.
El caso quedó registrado como un despiste con vuelco sin lesionados, con daños materiales de consideración en la camioneta, y con una conclusión que, dadas las circunstancias, resulta auspiciosa: el conductor pudo bajarse del vehículo por sus propios medios y sin consecuencias físicas visibles.

