La jornada de este miércoles se presenta convulsionada para los usuarios y la operatividad de Crucero del Norte. Trabajadores de la empresa, nucleados en la Unión Tranviarios Automotor (UTA), han iniciado un contundente cese de actividades ante la persistente falta de pago de salarios y la deuda en aportes previsionales. La medida, que comenzó a primeras horas de la mañana, se concentra en la sede principal de la compañía, ubicada estratégicamente sobre la Ruta Nacional 12, en un tramo específico que impide el normal tránsito de unidades.
Delegados gremiales y un nutrido grupo de empleados mantienen un bloqueo total de los accesos, tanto de entrada como de salida, de las instalaciones. Esta acción directa tiene como objetivo visibilizar y presionar por el cobro de haberes adeudados, así como la regularización de los aportes que, según fuentes del sector gremial, se encontrarían seriamente retrasados. La situación ha generado una inmediata paralización en la salida de colectivos, interrumpiendo de plano la prestación de los servicios programados para hoy.
Los manifestantes se encuentran apostados en el lugar, a la espera de una comunicación o una propuesta concreta por parte de la dirección de la empresa que permita destrabar el conflicto. La intransigencia en la falta de respuestas favorables ha sido el detonante para la interrupción de las tareas, una decisión que, según los propios trabajadores, no ha sido tomada a la ligera y responde a la gravedad de los incumplimientos.
La interrupción del movimiento interno en la terminal de Crucero del Norte no solo frena la operatividad actual, sino que también genera una seria amenaza de interrupciones y complicaciones severas en los recorridos que la empresa tiene previstos para las próximas horas y días. La incertidumbre se cierne sobre los destinos habituales de la compañía, mientras los trabajadores sostienen su postura de no reanudar tareas hasta obtener garantías de pago y regularización de sus aportes.
Este tipo de reclamos, lamentablemente, no son ajenos al sector del transporte, pero la magnitud de la deuda y la firmeza de la medida de fuerza adoptada por los empleados de Crucero del Norte ponen de relieve una crisis que requiere atención urgente y soluciones concretas para evitar un impacto mayor en la movilidad de miles de personas que dependen de estos servicios para sus desplazamientos diarios, tanto por motivos laborales como personales.

