Hoy se conmemora un hito importante para la comunidad: el segundo aniversario del funcionamiento del Centro Modelo de Seguimiento de Niños, Niñas y Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal (Ce.Mo.A.S.). La institución, emplazada en el histórico edificio de la Municipalidad, sobre la calle Posta de Yatasto, ha dedicado estos dos años a una tarea fundamental: garantizar los derechos de los jóvenes que han tenido un encontronazo con el sistema penal y facilitar su reinserción en la sociedad.
Desde su puesta en marcha, el Ce.Mo.A.S. de Puerto Rico ha brindado atención a un total de 29 menores. Este número, si bien puede parecer modesto, representa un universo de vidas que han sido acompañadas y guiadas bajo el estricto cumplimiento de la ley y, sobre todo, con un profundo sentido humano. El objetivo primordial, tal como lo establece el espíritu de la ley que dio origen a esta institución, es ofrecer herramientas y acompañamiento para que estos jóvenes puedan reconstruir su camino y tener una nueva oportunidad.
La habilitación del centro en esta localidad representó un avance significativo, siendo el cuarto centro de este tipo en toda la provincia de Misiones. Su creación responde a una estrategia de cobertura territorial, planificada para abarcar cada una de las cabeceras de las circunscripciones judiciales. Este modelo de abordaje integral es el resultado de un arduo y constante trabajo articulado entre diversos actores clave del entramado social y estatal. Los ministerios de Gobierno y de Prevención de Adicciones, el Servicio Penitenciario, la Policía de Misiones, el Poder Judicial y los propios municipios de la Cuarta Circunscripción Judicial han sido pilares fundamentales en la concreción y el sostenimiento de este espacio.
La celebración de estos dos años no es solo un festejo por el tiempo transcurrido, sino una reafirmación del compromiso de seguir trabajando en políticas públicas que prioricen la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. El Ce.Mo.A.S. se erige como un faro de esperanza, demostrando que con voluntad política, coordinación interinstitucional y un enfoque centrado en la persona, es posible construir una sociedad más justa e inclusiva, donde cada joven tenga la posibilidad de un futuro digno.

