En la tarde del sabado 25 de abril, la Iglesia de Dios de Jardín América, Parana 626, fue escenario de una importante capacitación sobre Trastorno del Espectro Autista (TEA), a cargo de la reconocida oradora Licenciada Viviana Oberman. La jornada se centró en desmitificar conceptos, actualizar terminología y fomentar una mayor comprensión de la neurodiversidad.
La Licenciada Oberman inició su disertación presentando un panorama impactante sobre el incremento de la prevalencia del autismo a nivel mundial. Detalló una escalada alarmante en las estadísticas: si en el año 2000 se estimaba 1 de cada 1000 personas diagnosticadas, para 2012 la cifra ascendía a 1 de cada 564, llegando a 1 de cada 64 en 2018. La proyección actual, para 2024, sitúa esta cifra en 1 de cada 32 personas, lo que ha llevado a organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) a calificar la situación como una "pandemia" en términos de incidencia poblacional.
Acto seguido, la especialista introdujo la importancia de la terminología actualizada, haciendo hincapié en los conceptos de Neurodiversidad, que abarca la variedad de cerebros y sus distintas formas de procesar información y aprender, y Neurodivergencia, aplicada a individuos cuya percepción del mundo difiere cualitativamente de la norma, a menudo manifestada en sensibilidades sensoriales intensas ante estímulos cotidianos.
La definición del Trastorno del Espectro Autista (TEA) fue abordada como una condición genética, relacionada con el gen P15, que se distingue por patrones conductuales y de comunicación, al carecer de un fenotipo físico específico. La Licenciada Oberman prefirió el término "condición" en lugar de "enfermedad", destacando cómo aspectos como la hipersensibilidad auditiva, por ejemplo, pueden condicionar significativamente la vida diaria de quienes la padecen, llegando a motivar la evitación de lugares concurridos como centros comerciales o estadios.
A través de ejemplos concretos y material audiovisual, se ilustraron diversas características comunes en personas con TEA, tales como los intereses intensos y exhaustivos en temáticas específicas que brindan calma, la rigidez cognitiva que dificulta la adaptación a imprevistos, y las dificultades en la comunicación y socialización, que pueden incluir problemas en el contacto visual o la comprensión del lenguaje no verbal. La hipersensibilidad sensorial fue otro punto central, detallando cómo ruidos, luces o texturas pueden generar malestar extremo. Asimismo, se mencionó la selectividad alimentaria, una manifestación que puede limitar la ingesta a alimentos con características sensoriales muy específicas.
La capacitación culminó con la presentación de un "Diccionario Neurodivergente" y otros términos clave para fomentar una comunicación más inclusiva. Se definieron conceptos como Neurotípico o Alista (personas cuyo cerebro funciona de manera estándar), Camuflaje o Masking (el esfuerzo por imitar comportamientos sociales "normales"), Meltdown y Shutdown (respuestas a la sobrecarga sensorial o emocional), Burnout (agotamiento extremo) y Stimming (movimientos repetitivos para autorregulación). La metáfora de la Teoría de las Cucharitas, que ilustra la energía limitada de las personas autistas, sirvió para enfatizar la importancia de priorizar actividades.
Finalmente, la Licenciada Oberman subrayó la trascendental importancia del apoyo familiar y social, instando a la comunidad a practicar la empatía y la paciencia. Asimismo, se hizo un llamado a la supervisión atenta de actividades en plataformas digitales como Roblox, dada la vulnerabilidad de los niños y jóvenes ante el acoso en línea.

