La organización de la tercera edición de la Fiesta de la Alegría de Hipólito Yrigoyen sumó un nuevo capítulo en su camino hacia la celebración: la sesión de fotos oficial con las candidatas a convertirse en la próxima Embajadora de la Alegría del municipio. La jornada sirvió no sólo para la producción de imágenes promocionales, sino también para que cada una de las postulantes pusiera en palabras lo que significa estar en carrera por un título que, en este rincón de la provincia, tiene un valor que excede lo simbólico.
La presentación comenzó con Yamila Muchewik, de 16 años, quien señaló que el principal impulso para sumarse a la convocatoria llegó desde su propia familia. Para ella, la experiencia es mucho más que un certamen de belleza: la vive como una instancia enriquecedora y, sobre todo, como un honor a la hora de representar a su pueblo.
Detrás de cada postulación hay una historia de incentivos cruzados. Diana Pereira, también de 16 años, contó que fueron sus amigas quienes le acercaron el edicto y la animaron a inscribirse, aunque a ese empujón inicial se sumó algo más profundo: el deseo de ser una de las voceras de Hipólito Yrigoyen.
Entre quienes atraviesan por primera vez esta vivencia aparece Sofía Abril Sotelo, de 17 años, entusiasmada con un desafío que llegó a partir de una invitación y que decidió aceptar con expectativas. En una sintonía distinta, aunque igual de comprometida, Maura Maribel Barboza, de 17 años, volvió a apostar por la convocatoria, una vez más respaldada por su entorno familiar.
La nómina continúa con Mora Shirley Dayana, de 21 años, la candidata de mayor edad del grupo, que se presentó tras el incentivo de una amiga. Para ella, el certamen es una vivencia hermosa que permite profundizar el compañerismo con las demás participantes y, fundamentalmente, conocer más a fondo la fiesta emblemática que identifica al municipio.
El apoyo de la familia reaparece como denominador común en casi todos los relatos. Pamela Méndez, de 18 años, subrayó ese respaldo como factor decisivo de su presencia en la convocatoria y puso el acento en las ganas de disfrutar del intercambio y la convivencia con sus pares. En el cierre de las presentaciones, Zunilda Alvarenga, de 21 años, explicó que su postulación nace del acompañamiento de su madre, del respaldo de toda su familia y de un profundo amor por su municipio.
Con entusiasmo y espíritu de integración, las candidatas completaron la jornada fotográfica, que además de dejar registradas las imágenes oficiales sirvió como espacio de encuentro entre jóvenes que hasta hace poco eran apenas vecinas. La producción forma parte de la cuenta regresiva hacia una nueva edición festiva que promete convocar a toda la comunidad y que, con esta tercera entrega, busca consolidarse como una de las citas más esperadas del calendario local.
La elección de la nueva Embajadora de la Alegría se definirá en el marco de la fiesta, con el acompañamiento del público y de las familias que, como quedó reflejado en cada testimonio, sostienen desde el llano el crecimiento de una celebración que ya es marca registrada del pueblo.