Con la calidez que la caracteriza, Agustina Sosa, actual reina de Santo Pipó, define a su comunidad en tres palabras que resuenan con profunda convicción: solidaria, trabajadora y cálida. "Creo que esas tres palabras representan muchísimo a nuestra comunidad", afirma. "La verdad somos un pueblo donde la gente siempre está dispuesta a ayudar, donde se valora el esfuerzo y donde todavía se siente ese cariño y esa cercanía entre vecinos".
Para Agustina, llevar la corona es mucho más que un título. "En lo personal, para mí llevar la corona significa mucho más que representar una tradición. Es un orgullo y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad", explica. "Significa llevar conmigo el nombre de Santo Pipó, llevar sus costumbres, su gente y nuestra identidad a cada lugar al que vaya. Me siento muy agradecida por la confianza que depositaron en mí y trato de representar a mi pueblo de la mejor manera posible".
Los recuerdos de infancia son pilares de su amor por Santo Pipó. "Las reuniones familiares son esenciales, los momentos compartidos con amigos, las fiestas del pueblo en donde yo siempre participé y bailé —porque bailo desde muy chica folclore—, y esos lugares que quizás para otros parecen simples, pero para nosotros tienen un significado enorme", evoca. "Creo que crecer acá, rodeada de personas que conozco y que quiero muchísimo, fue lo que hizo que hoy sienta tanto amor y orgullo por mi pueblo".
La preparación para la elección fue una montaña rusa de emociones. "Fue una experiencia llena de nervios, emociones y mucho aprendizaje. Traté de disfrutar cada momento y de dar lo mejor de mí", relata. La sorpresa al escuchar su nombre fue inmensa. "Realmente, cuando escuché mi nombre, sentí una mezcla de felicidad, sorpresa y emoción, porque sinceramente no me esperaba ganar. En ese momento pensé muchísimo en mi familia y en todas las personas que me acompañaron, que confiaron en mí y que me incentivaron a que me anime a postularme".
Al hablar de su rol representativo, Agustina tiene claro el mensaje que desea transmitir: las raíces y la historia ligada a la yerba mate. "Santo Pipó es un pueblo que creció con el trabajo de muchas familias y productores que dedicaron su vida a los yerbales y que hicieron de la yerba mate una parte fundamental de nuestra identidad", destaca. Con orgullo, menciona la fundación de la Cooperativa de Productores de Yerba Mate Santo Pipó, gestada por inmigrantes suizos, que años después dio origen a Piporé, una marca que hoy trasciende fronteras. "Para mí, la yerba mate no representa solamente una actividad; representa trabajo, representa esfuerzo, nuestras raíces y también una costumbre que nos une, que es el compartir un mate. Y eso es algo que me encanta destacar. Sinceramente, siento un enorme orgullo de ser parte de Santo Pipó y de llevar conmigo una parte de esa historia".
La responsabilidad de la corona, insiste, va más allá de lo superficial. "La responsabilidad más importante es representar con respeto y compromiso ante todo", subraya. "La corona es solamente una parte visible, pero detrás hay que estar presentes, acompañar en actividades, participar de eventos y transmitir una buena imagen de nuestro pueblo. Para mí lo más importante es que los vecinos puedan sentirse representados y orgullosos, obviamente".
Esta experiencia le ha brindado valiosos aprendizajes personales. "La verdad en esto me ayudó muchísimo a crecer personalmente. Aprendí a desenvolverme mejor, a hablar frente a otras personas, quizás a perder un poco más la vergüenza también y, sobre todo, a tener más confianza en mí misma", confiesa. "También aprendí que representar a un lugar implica escuchar, también aprender de los demás y asumir cada compromiso con responsabilidad".
Con la mirada puesta en el futuro, Agustina desea involucrarse en proyectos que beneficien a los jóvenes, al cuidado del ambiente y a la participación comunitaria. "Creo que tenemos muchísimo potencial en nuestra juventud y sería muy lindo generar espacios donde puedan expresarse, participar y sentirse parte de las actividades de nuestro municipio", anhela.
A los jóvenes y adolescentes de Santo Pipó les deja un mensaje de aliento: "Que se animen a participar y a ser parte. Que muchísimas veces nosotros pensamos que nuestras acciones son pequeñas, pero cada persona puede aportar algo para que nuestro pueblo siga creciendo". A quienes duden en postularse como candidatas, les aconseja: "Que se anime. Que no piense solamente en ganar o en llevar una corona, sino en todo lo que pueda aprender y vivir durante la experiencia".
Finalmente, el legado que Agustina Sosa espera dejar es el de una reina cercana, comprometida y orgullosa. "Me gustaría que me recuerden como una reina cercana, comprometida y orgullosa de representar a Santo Pipó", expresa. "Quisiera que mi paso por el reinado no se quede solamente en una corona o en una fotografía, sino en haber acompañado, en haber participado y transmitido siempre el amor y el orgullo que siento por mi pueblo. Creo que si puedo dejar aunque sea un pequeño aporte positivo en mi comunidad, voy a sentir que todo esto realmente valió la pena".

