Mastodon

A 43 años de las elecciones de 1983: el día en que las urnas volvieron a hablar

Millones de argentinos y argentinas concurrieron a los comicios que consagraron a Raúl Alfonsín y abrieron el camino de la recuperación democrática. Recordar aquella jornada es reivindicar el valor del voto, la participación ciudadana y el compromiso colectivo de construir una democracia para todos.

Raúl Alfonsín elecciones dictadura democracia voto
Foto de Yanina Acosta
Por Yanina Acosta
30 Oct, 2026 a las 13:00 hs Efemérides
Imagen principal

Pocas fechas condensan tanta carga simbólica como el 30 de octubre de 1983. Ese día, después de siete años de dictadura, millones de argentinos y argentinas volvieron a las urnas y ejercieron, sin prohibiciones ni proscripciones, el derecho que el terrorismo de Estado había intentado clausurar. La jornada no fue un trámite: fue el acto fundacional de la democracia que hoy seguimos habitando.

El resultado consagró a Raúl Alfonsín, candidato de la Unión Cívica Radical, junto a su compañero de fórmula Víctor Martínez, con el 51,75 por ciento de los sufragios. La elección marcó un hecho inédito en la historia política argentina: por primera vez el radicalismo se imponía al peronismo en comicios sin proscripciones, y lo hacía con una diferencia contundente frente a la fórmula justicialista encabezada por Ítalo Argentino Lúder y Deolindo Bittel. La participación fue masiva, cercana al 85 por ciento del padrón, una señal elocuente del deseo colectivo de recuperar la palabra y de dejar atrás el silencio impuesto.

El contexto era desgarrador. La dictadura dejaba un país atravesado por el dolor de las desapariciones, el exilio, la censura y una economía en crisis; la derrota en la Guerra de Malvinas, en 1982, había precipitado el derrumbe del poder militar y abierto una salida electoral que la sociedad abrazó con una madurez extraordinaria. Las campañas se desplegaron en las calles, en los sindicatos, en las universidades y en los clubes de barrio, con una militancia que recuperaba el orgullo de discutir ideas en público. Alfonsín cerró su campaña leyendo el preámbulo de la Constitución Nacional, un gesto que sintetizó el espíritu de una época: la política volvía a ser herramienta de transformación y no fuente de miedo.

Aquella elección no agotó la tarea democrática: la abrió. A partir del 10 de diciembre de 1983 se pusieron en marcha la investigación de los crímenes de la dictadura, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas y el juicio a las juntas, decisiones que convirtieron a la Argentina en referencia internacional en materia de derechos humanos. Pero nada de eso habría sido posible sin el acto previo, elemental y decisivo, de votar.

Cuatro décadas y tres años después, la conmemoración invita a algo más que la evocación. Recordar esta fecha es valorar el voto, la participación ciudadana, la vigencia de los derechos y el compromiso colectivo de construir una democracia para todos. La democracia no es un edificio terminado ni un patrimonio que se conserve solo: se fortalece cada día, con memoria, respeto y participación. Cada elección, cada debate, cada institución que funciona son ladrillos de esa construcción inacabada que en 1983 los argentinos decidieron retomar.

La mejor forma de homenajear a quienes hicieron posible aquel 30 de octubre es ejercer la ciudadanía con la misma convicción: informarse, opinar, discrepar con respeto y concurrir a las urnas. La historia demuestra que los derechos no se regalan ni se sostienen solos; se cuidan con memoria y se amplían con participación. Ese sigue siendo el mandato que dejó aquella jornada histórica.

Foto de Yanina Acosta

Más información sobre Yanina Acosta